miércoles, 7 de junio de 2017

La importancia del estudio bíblico -Entrevista a Will Graham


Recuerdo que el primer artículo que leí, escrito por usted, fue hace aproximadamente dos años, en dicho artículo hablaba sobre "¿Por qué hay que leer los puritanos?” y con ese artículo me quedé enganchado y empecé a seguirlo en Protestante Digital. A más de dos años, sus artículos siguen siendo de mucha edificación para el pueblo de Dios tanto en España como en América Latina.

Qué gozo, mi hermano. Los puritanos son una fuente de bendición inagotable. Mi puritano favorito se llama Thomas Watson. Me alegro de que te haya gustado.

Predicador, profesor y escritor, y podría añadir un “influencer“ para muchos cristianos actualmente. Hermano Will Graham, gracias por conceder parte de su tiempo a esta entrevista. Es un honor poder dirigirnos a usted y juntos ser edificados en un asunto tan esencial para la vida cristiana, y me refiero al estudio de la Biblia. En base a ello, nos gustaría que respondiera a las siguientes preguntas.

Pues, lo haré con mucho gusto, hermano. Gracias por sus palabras de afecto.

1. ¿Cuáles considera usted, que son los desafíos para el estudio de la Biblia?
Creo que el desafío más grande es el de entenderla Biblia en su contexto. Tendemos a leer la Biblia con los ojos del siglo XXI y esto puede producir un doble mal: por un lado, vemos cosas en la Escritura que en realidad no están allí y por el otro lado, no nos damos cuenta de las verdades que sí están. Algunos de los versículos peor interpretados en nuestros días son: “No juzguéis para no ser juzgados”, “Todo lo puedo en Cristo”, “En Cristo no hay varón ni hembra” y “Yo sé los planes que tengo para ti”.

Otro gran desafío, mencionado por Martyn Lloyd-Jones, es el de leer la Biblia de manera menos subjetivista y más objetiva. Con esto quiero decir que los creyentes tendemos a leer las Escrituras de forma casi exclusivamente devocional sin tomar en cuenta el verdadero eje de la Palabra escrita, a saber, dar a conocer el despliegue de la gloria del Dios trino por medio de su gran obra de redención en la historia. Evidentemente, no me opongo a la lectura devocional; pero sí hace falta redescubrir esta dimensión más amplia de la Biblia.

2. ¿Por qué es importante el estudio de la Biblia?
Antes que nada, el estudio de la Biblia es importante para conocer el evangelio de la gloria de Dios. ¿Cómo sabríamos de qué se trata la buena noticia si no fuese por este bendito e inerrante libro? Ya que Dios nos ha dado su mensaje, su palabra, en un libro; tenemos una base objetiva y sólida para nuestra fe. La Biblia, pues, fortalece nuestra fe y provoca gozo en nuestras almas.
Diría también que el estudio de la Palabra escrita es necesario para mantener nuestra vida espiritual en orden. Dios nos santifica mediante el estudio de las Escrituras si nos acercamos al texto con un espíritu contrito y humillado. Descuidar la lectura de la Palabra es perjudicial para la salud espiritual.

Finalmente, es importante porque sin la Palabra, no podríamos conocer la voluntad revelada de Dios. ¿Cómo sabríamos si lo que un predicador está diciendo es la verdad si no tuviéramos un libro para poner a prueba su doctrina? Necesitamos la Biblia para guardarnos de los errores humanos.

3. ¿Qué sugerencias podría aportar a los jóvenes para el estudio bíblico?
Que sean fieles en su lectura de la Palabra. Que no se acerquen a la Biblia esperando que algo espectacular o fuera de lo común acontezca. Las disciplinas espirituales requieren de tiempo y paciencia.
En una entrevista reciente, el teólogo reformado Carl Trueman comentó que sabía leer en latín porque había estudiado el idioma en el instituto. Confesó que no se acordó de ninguna clase de latín en sí; pero que sabía que iba a la clase porque ahora lee en latín. Aplico la misma regla de tres a las Escrituras. Lo que hace falta es estar allí día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año y dentro de cinco o diez años, por la gracia de Dios, el joven será mucho más docto en las cosas divinas que ahora, espiritualmente maduro y capaz de guiar a otros en las Escrituras. El crecer en el conocimiento de la Palabra es un proceso lento.

4. Hace unas semanas, leíamos un artículo de su autoría, relacionado a la teología liberal. ¿Debemos tener cuidado con la teología liberal al estudiar las Escrituras?
Sí, hermano. La teología liberal destrozó las iglesias protestantes de Alemania y Suiza en el siglo XIX e hizo lo mismo en el Reino Unido y los Estados Unidos en el siglo XX. He criticado la teología liberal en la prensa porque no es teología sino antropología con barniz de Dios. Es una forma de humanismo pseudoespiritual. Conlleva, entre otras cosas, la negación de las cinco solas protestantes y las preciosas doctrinas de la gracia.
Es muy triste ver a personas que piensan de esta manera ocupando cargos docentes de influencia en este país. Hay que levantar la voz y contender ardientemente por la fe una vez dada a los santos (Judas 3). Recomiendo a todos los creyentes (sobre todo a los teólogos y pastores) a conseguir el libro ‘Cristianismo y liberalismo’ de Gresham Machen para aprender cómo refutar esta corriente liberal.

5. ¿Qué otros libros han ejercido influencia en su vida, para el estudio de las Escrituras?
En cuanto al estudio de la Biblia, hay uno muy bueno llamado ‘Hermenéutica: entendiendo la Palabra de Dios’ de Scott Duvall y Daniel Hays. Suelo usarlo como libro de texto cuando enseño sobre la hermenéutica. Hay otro nuevo que se va a publicar este verano llamado ‘Con precisión’ de Jaime Fasold. El autor me regaló el manuscrito hace un par de meses y me ha encantado. Y aquí en España sigue siendo muy popular el de ‘Hermenéutica bíblica’ de José M. Martínez. El resto de los libros que uso están todos en inglés; pero por lo menos en español están estos tres que son de muy alta calidad.

6. Aunque el tema que estamos tratando es el estudio de las Escrituras, no queremos pasar la oportunidad de saber su opinión respecto al calvinismo en Latinoamérica y como ésta escuela teológica se relaciona con las Escrituras.

a) ¿Qué perspectiva se puede observar respecto al Calvinismo?
Creo que el calvinismo es el sistema teológico que da más gloria a Dios. No permite que el pecador se gloríe en nada sino en la sola gracia de Dios. Estoy convencido de que hay una estrecha relación entre el calvinismo y una alta bibliología. A lo largo de los últimos quinientos años podemos ver una y otra vez que cuando una denominación empieza a abandonar los cinco puntos del calvinismo enseguida su bibliología se viene para abajo.
Hay una frase de Spurgeon que me pasa por la mente casi todos los días: “El calvinismo contiene una fuerza conservadora”. Con esto quiso decir que los calvinistas se destacan por defender las verdades centrales de la fe cristiana. En nuestros días pienso en el triste ejemplo del recién difunto teólogo Clark Pinnock (1937-2010). Empezó siendo calvinista, defendiendo la inerrancia bíblica, pero a partir de los setenta se hizo arminiano. No obstante, al querer ser coherente con los postulados arminianos, acabó convirtiéndose al ‘teísmo abierto’, esto es, una herejía que niega que Dios conozca el futuro ya que todo es fruto de la voluntad humana. Evidentemente, la bibliología de Pinnock se iba haciendo progresivamente cada vez más pobre hasta negar prácticamente todas las doctrinas cardinales de la Biblia. El ejemplo de Pinnock sirve para demostrar la relevancia de la cita de Spurgeon.
El calvinismo y la verdad de la Palabra andan juntos.

b) ¿El calvinismo nos aleja de las Escrituras o nos acerca?
Oh, ¡hermano! Nadie puede creer el calvinismo si nos es por el estudio serio de las Escrituras. Todos nacemos arminianos. Es la pura gracia de Dios la que nos hace calvinistas. Esto no quiere decir que los arminianos no sean salvos; pero sigo creyendo –como decía Cornelio van Til- que el arminianismo es, en realidad, el catolicismo romano resucitado debido a su teología propia y antropología. Los arminianos también son salvos por la pura gracia de Dios; no obstante, su entendimiento de la doctrina de la salvación, a mi humilde parecer y con todo el respeto del mundo, no deja de ser defectuosa e incoherente a nivel bíblico y lógico.
Todos los grandes defensores de la Palabra a lo largo de los siglos han creído en la doctrina de la elección tal cual está definida por el Nuevo Testamento. Pienso en Agustín, el teólogo más importante de la historia, en Lutero, Calvino y Zuinglio, en Edwards y Whitefield, en Spurgeon, Ryle y Lloyd-Jones. Incluso en nuestra generación, ¿quiénes son los predicadores bíblicos más conocidos y serios? MacArthur, Piper, Carson, Keller, Washer, Dever, etc. ¿Qué tienen en común? ¡Todos calvinistas hasta las trancas!

¿Quiénes son los grandes predicadores arminianos de la historia? Pues, John Wesley –un calvinista no consistente según la estimación de Packer- y Charles Finney –más bien pelagiano antes que arminiano-. Así que todo el peso está con el campo calvinista. Si tuviera que escoger a uno de los dos equipos, apoyaría al primero. El calvinismo nos acerca a la  Palabra de Dios una y otra vez.

7.- Y por último, ¿Podría aportarnos algunas ideas breves de como estudiar la Biblia?
Por supuesto. En primer lugar, es importante apartar un tiempo cada día cuando puedas estar a solas con la Palabra. Y antes de leer, ora al Señor pidiéndole que abra tus ojos para ver maravillas en su ley. En casa leemos la Palabra de principio a fin (dos capítulos del Antiguo Testamento, un capítulo del Nuevo y un capítulo de los Salmos o Proverbios, o sea, cuatro capítulos en total).
En segundo lugar, hace falta considerar el género literario del libro que estás leyendo ya que no podemos interpretar la literatura apocalíptica ni la literatura poética de la misma forma que los textos históricos.
En tercer lugar, otra buena idea es la de comprar una buena Biblia de estudio que te pueda ayudar con algunos de los versículos más complicados. La que usamos nosotros es la ‘Biblia de estudio MacArthur’, la cual es un auténtico tesoro y encima es bastante económica. Resuelve muchas dudas e interrogantes que van surgiendo a la hora de leer la Palabra.
Finalmente, es importante pensar en cómo el capítulo en cuestión se relaciona con la gran historia de la salvación llevada a cabo por el Señor. Así que la próxima vez que leas la Biblia, hazte la siguiente pregunta: ¿cómo puedo conectar este pasaje con Cristo? ¡Sin forzar el texto, desde luego!

Espero que todos nuestros lectores puedan disfrutar de esta bendita aventura de estudiar la Palabra de Dios. ¡Sola Scriptura!