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Porque de Él y para Él son todas las cosas.

Estudios Bíblicos

Notas breves sobre algunos estudios bíblicos.

La Reforma Protestante

¡Feliz mes de la Reforma!

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Cuidado con los libros que promueven ideas teológicamente liberales


Hay mucha agitación por el asunto de los libros que promueven una postura ambivalente respecto a la homosexualidad. La casa editorial en cuestión, personalmente ha sido de mucha edificación para mi, de hecho, los primeros libros que leí vienen de ahí. Pero tal como se ha venido hablando, las ideas "muy abiertas" se están abriendo paso bajo el título de "diversidad de pensamiento" y "nueva exégesis"

Curiosamente poco se ha dicho sobre TGC en inglés y su articulista homosexual Sam Alberry, parece ser que esta casa es "respetada" por los apologistas americanos y latinos. Pero no malentiendan, no justifico lo primero. Más bien propongo que, estas ideas "open-mind-academic" están en todos lados, aún en miembros dentro de iglesias conservadoras que no han salido a la luz.

Entonces ¿qué hacer con todo esto que está sucediendo - y que podría ser la punta del iceberg? 
a)Ir a las Escrituras, ¡gracias a Dios por su Palabra!, es ese nuestro refugio en todo momento.

b) Filtrar nuestras lecturas con la palabra de Dios. Existen autores muy versados cuyo estilo nos puede cautivar. Sus silogismos y tecnicismos pueden deslumbrarnos. Pero hay que tener cuidado, debemos tal como los de Berea, evaluar confrontando con las Escrituras

c) Sucesos como estos nos permite conocer realmente a los que llamamos "contactos" o "amigos" en las redes sociales. Ya que para sorpresa personal, he visto actos condenatorios ultra severos contra CLIE (sin ningún llamado al cambio) y también he visto el apoyo disimulado de la teología queer y la ideología de género por parte de personas que nunca imaginé.

d) Hay que considerar que estos temas pueden ser tratados con respeto, perspectiva crítica y concienzuda, dentro de una cosmovisión bíblica.

e) Considerar Gal. 6:1, un teólogo o escritor con ideas liberales, no es más pecador que un mentiroso/ adúltero (aunque claro el alcance de las consecuencias del primero es mayor). El pecado es pecado, y gracias a Dios que en Cristo encontramos salvación. Conocimiento salvífico que encontramos en las Escrituras. ¡Volvamos a ellas!

f) y no menos importante, denunciar el error. Sé que a muchos "open-mind", esto les parece "falta de amor", "poco cristiano", etc, etc. Pero vamos, que tiene y debe de hacerse desde una postura cristiana. No podemos callar ante el error, sino seríamos partícipes del mismo. Por lo que, en ese sentido apoyo al hermano Graham, quién ha brindado un catalizador para que evaluemos tales libros y posturas. Si bien es cierto el artículo no contiene todo el artículo del diccionario, es un acercamiento general al asunto.

Ojalá la editorial, se pronuncie ante esta situación y siente un nuevo comienzo en su línea editorial y que esto quedé como un episodio oscuro.

¡Que Dios bendiga a su pueblo!

sábado, 2 de diciembre de 2017

El ladrón y el Salvador: Una historia de perdón

Hace unas semanas escribí un breve artículo para Protestante Digital, en el cual hago una narración del encuentro entre Jesús y los ladrones crucificados juntamente con él. Espero sea de provecho para ustedes.

Para leer el artículo, hacer clic aquí

viernes, 1 de diciembre de 2017

Ideas para nuestra vida de oración



Hablar de la oración es relativamente fácil. Podemos leer muchos libros sobre la oración sin embargo cuando llegamos al momento de orar, sentimos que no podemos, que nos aburrimos o que no está funcionando como se nos dijo.

Personalmente he experimentado que la oración no se trata de hablar, sino de actuar. Bien dice una antigua frase: "La oración es trabajo",  y ¡vaya que lo es!. Es por tal razón que muchos cristianos han descuidado la oración. Algunos dicen "no puedo orar más de 5 minutos", "no encuentro palabras", "me cansa orar", etc. Si ese es tu caso, quiero invitarte a considerar algunas ideas para fortalecer tu vida de oración (a mi están sirviendo):

1. Lee oraciones que están en la Biblia. 

En la Biblia encontramos oraciones hechas por profetas y apóstoles de Dios. Al meditar en lo que ellos dicen a Dios, podemos darnos cuenta de la confianza, devoción y esperanza que estas palabras nos transmiten. 
Cuando leemos estás oraciones nuestro corazón es avivado y convencido de que estamos dirigiendo nuestras oraciones al mismo Dios de Abraham, de Elías, de Job, de David. Medita en esas oraciones.

2. Inicia tus oraciones con alabanza y agradecimiento. 

A menudo nuestras oraciones, son muy mezquinas sólo pensamos en que Dios nos de, nos bendiga,nos sane, etc., pero pocas veces agradecemos específicamente por las cosa que nos da. 

3. Confiesa tus pecados delante de Dios.

La oración es un tiempo de comunión con el Señor, y por lo tanto es necesario traer a mención todo lo pecaminoso que cometimos delante de Él y nuestro prójimo. Es importante hacer esto, no como un mero ritualismo sino como un acto de humillación delante de la majestad y gloria de Dios.

4. Sé tu mismo

No imites los gestos, palabras o actitudes de otras personas al orar. Muchos con el deseo de "impresionar" a Dios, intentan copiar los que otros hacen para que -según ellos- Dios responda a sus oraciones. 
No es necesario hacer esto. Dios nos conoce, tal cuál somos. 

Con mucha certeza Andrew Murray escribió: "Leer un libro sobre la oración, escuchar conferencias y hablar sobre ella es muy bueno, pero no le enseñará a orar. No se consigue nada sin ejercicio, sin práctica. Yo podría escuchar a un profesor de música tocar la música más bella durante un año, pero eso no me enseñará a tocar un instrumento"  

Espero que estas ideas puedan ser útiles en tu vida de oración.

9 marcas de un líder de alabanza bíblicamente saludable


Actualmente hay una gran tendencia entre los jóvenes cristianos de ser cantantes o líderes de alabanza en sus iglesias, o de formar grupos cristianos. Es un deseo muy loable sin embargo hay algunos asuntos que considerar. Ya que ser líder de alabanza o músico no sólo se trata de saber cantar o tocar un instrumento. 

Alex Duke, escribió un artículo[1] muy interesante para 9 Marks, en el cual nos muestra algunos rasgos o distintivos a los cuales todo líder de alabanza o músico cristiano debe aspirar: 

1. El líder de alabanzas debe cumplir con las calificaciones bíblicas de un diacono.

Esto es importante. Incluso si no se lo llamará diacono, la congregación probablemente lo trate como tal. Y es importante recordar que las calificaciones para un diacono / pastor incluyen ser "apto para enseñar". Esto es lo que hacen los líderes de adoración, y su aptitud para enseñar (o la falta de ella) es evidente cada semana en las canciones que seleccionan y la forma en que facilitan la adoración de la congregación.


2. El líder de alabanzas debe ser poseer capacidades musicales.

Esto es obvio, lo sé. Quizás una exhortación más específica y útil sería que debería seleccionar canciones dentro de su conjunto de habilidades.
Además, no es prudente dejar que este requisito dirija la nave; de hecho, debería estar subordinado a casi todo lo demás. Un músico piadoso y mediocre servirá a nuestras iglesias mucho mejor a largo plazo que un talento sublime que lee las partituras más que su Biblia.

3. El líder de alabanzas debe ser (casi) invisible.

Un invitado que salga de la reunión dominical debería sentirse más impresionado por el testimonio corporativo de la congregación que alaba a Dios en la canción que por la capacidad o la presencia de un solo hombre. "¡Guau, esas personas aman cantar sobre Jesús!" Siempre es mejor que "¡Vaya, ese tipo es genial!"

4. El líder de alabanzas debe comprometerse con la liturgia anclada en el evangelio.

Estoy usando "liturgia" en un sentido general, como en el "flujo" de la reunión, no una forma memorizada de estar de pie, sentado y cantando, que debe repetirse semanalmente. Cada reunión de la iglesia sigue algún tipo de liturgia; la pregunta es si refleja el carácter de Dios y el contenido del Evangelio o simplemente el enfoque de "lo que sea que nos toque".

Anclar la liturgia en el evangelio puede significar transiciones con guiones entre canciones que ayudan a mover a la congregación a través del servicio. Las lecturas de las Escrituras, las oraciones y los testimonios de la gracia de Dios se ataron al tema del pasaje a punto de ser predicado, todo esto hasta los corazones y las mentes de los presentes. La preparación piadosa y reflexiva de antemano cultiva una cultura apropiadamente intencional en una iglesia. No asumas que el Espíritu Santo solo funciona "en el momento".

5. El líder de alabanzas debe trabajar en conjunto con el predicador.

El líder de alabanzas no toma decisiones en una isla. Cada canción debe estar al servicio de la Palabra predicada. Esto le recuerda a la iglesia una verdad importante: el predicador también es un líder de adoración. Uno no adora a Dios menos al escuchar un sermón que al cantar una canción.

Esto no quiere decir que los temas del sermón y las canciones deben ser idénticos en un sentido estricto. Este tipo de cooperación entre canción y sermón brinda la oportunidad de alabar a Dios de manera específica y única en respuesta a su revelación.

6. El líder de alabanzas debe estar comprometido con la expresión de una amplia gama de emociones.

Cada reunión dominical debe tener momentos de adoración, acción de gracias, confesión, celebración y similares. La iglesia debería ser un espacio donde una variedad de emociones sean aceptables: culpa, vergüenza, tristeza, alegría, agradecimiento, etc. Cuando solo cantamos canciones alegres sobre lo felices que estamos de estar en la casa del Señor, o de cómo vamos a servir la próxima semana a Jesús, enseñamos tácitamente a la gente que sentirse triste o culpable o pisoteado es de alguna manera sub-cristiano, una postura no apta para alabar a Dios.

Hay muchas canciones que ensaltan a Jesús a la vez que son honestas acerca de sentir tristeza y dolor. Nunca olvidaré cantar "Be Still My Soul" unos días después de escuchar el diagnóstico final de cáncer de un amigo. Aunque sombrío y diseñado para provocar emociones que tal vez pocos sentían, esta canción me llevó a los brazos amorosos de Jesús. ¿Pueden las canciones felices hacer eso también? Por supuesto. Pero cuando nunca hay un poco de angustia en nuestras reuniones, corremos el riesgo de difundir un mensaje falsificado y subcristiano sobre lo que significa ser un ser humano que persigue la semejanza a Cristo en un mundo caído. Estamos comunicando a nuestros miembros y visitantes que los cristianos siempre son felices y que una relación con Cristo erradica el dolor. Estamos preparando a la gente para la desilusión o la falta de preparación frente a la dificultad.

7. El líder de alabanzas debe estar comprometido con la adoración explícita a Jesús.

Esto es menos sobre el tono y más sobre las palabras de ciertas canciones. La gran mayoría de la música de una iglesia debe ser claramente cristiana, exaltando no solo las características de Dios sino las verdades del evangelio.

8. El líder de alabanzas debe alentar y obtener la participación de la congregación.

Además de alentar el canto congregacional, el líder también podría pedir a varios miembros de la iglesia que oren durante el servicio. Esto brinda oportunidades de visibilidad y participación para muchos, no solo para aquellos que conocen las canciones.

9. El líder de alabanzas debe estar principalmente preocupado por honrar a Dios y defender a Jesús y el Evangelio, más que llegar a la próxima generación o cualquier otro grupo demográfico predeterminado.

Fuera de Cristo, cada generación de la raíz de Adán está muerta en sus pecados, en la necesidad desesperada de las palabras vivificantes de Cristo. Debido a esto, después de dejar la iglesia el domingo, nadie necesita pensar "¡Wow, esa música fue grandiosa!" Más que nada, necesitan haber escuchado el evangelio de manera clara y explícita; necesitan ser conscientes de su terrible situación, y de Cristo y, aún más, su mano tendida como su Salvador suficiente y siempre lleno de gracia.






[1] Tomado y adaptado de Nine Marks of a Healthy Worship Leader




viernes, 24 de noviembre de 2017

Charles Spurgeon y los libros




Charles Spurgeon poseía una biblioteca personal la cual contenía 12,000 volúmenes. Una cantidad impresionante. Para Spurgeon la lectura era algo muy importante y de hecho tal hábito marcó su ministerio.

Biblioteca personal de Charles Spurgeon

Cuando leemos sus sermones, nos encontramos con mucha riqueza bíblica y perlas de otros buenos libros. ¿Qué podemos aprender de Spurgeon y su gusto por los libros?

Ray Rhodes Jr. en un breve artículo[1] nos da respuesta, mediante una serie de consejos:

1. Busca buenos libros. En la biblioteca de Spurgeon había muchos libros usados que encontró en los catálogos de librerías de segunda mano. Ya sea nuevo o usado, encuentra buenos libros. Especialmente encuentra libros de tapa dura que durarán a través de los años y que pueden transmitirse a tus hijos.

2. Lee buenos libros. Los libros se ven hermosos alineados en los estantes de roble. Sin embargo, los libros están destinados a ser leídos. Spurgeon exhortó: "Dése a leer. El hombre que nunca lee nunca será leído; el que nunca cita nunca será citado. El que no usa los pensamientos del cerebro de otros hombres, prueba que no tiene cerebro propio".

3. Lee variedad de libros. Se supone que regularmente te deleitarás con la Biblia. Más allá de eso, lee historia, biografía, himnos, clásicos y buena ficción. Spurgeon afirmó:
"Estamos bastante convencidos de que la mejor forma de pasar su tiempo libre es leer u orar. Puede obtener mucha instrucción de libros que luego puede usar como una verdadera arma en el servicio de su Señor y Maestro. Pablo grita, "Trae los libros", únete al grito."
4. Lea todo lo que pueda. Spurgeon era un hombre excepcionalmente talentoso. No eres Spurgeon, pero es probable que puedas leer más libros de los que actualmente estás leyendo. Comience en alguna parte, intente dos páginas por día. En un mes, habrá leído 60 páginas y en tres meses terminará su libro. Comienza en algún lugar y luego crece en tu lectura.





domingo, 19 de noviembre de 2017

El llamado del predicador



En nuestros días, estamos viendo el surgimiento de muchos predicadores en diferentes denominaciones cristianas. Sin embargo, luego de este surgimiento estamos conociendo de casos en los cuales estos predicadores no tenían un llamamiento divino, sino que se trataba de una emoción personal o un interés malicioso. Entonces ¿qué es ser un predicador? y ¿cuál es ese llamamiento?

Martyn Lloyd-Jones, escribe al respecto: "Yo diría que el único hombre que está llamado a predicar es aquel que no puede hacer ninguna otra cosa en el sentido de que ninguna otra cosa le satisface. El llamamiento a predicar está de tal manera sobre él, y hay tal presión gravitando sobre él, que dice: "No puedo hacer ninguna otra cosa: tengo que predicar".[1]

De modo que, predicar no es un asunto que nace en la búsqueda de fama o ganancias, sino que nace en la gracia de Dios para el  hombre. El verdadero predicador es llamado por Dios.

"El predicador es un mensajero divinamente designado. En el Antiguo Testamento, una de las funciones del profeta era predicar al remanente de creyentes que buscaban vivir vidas piadosas en medio de su generación, así como a los incrédulos, llamándolos al arrepentimiento. Por lo tanto, el profeta fue uno que tuvo un llamado de Dios, a quien le dio un mandato específico para compartir, un mensaje divino.

En el NT, el predicador era el "apóstol", "uno enviado de Dios" (apestelmenos). Mientras que en cierto sentido cada creyente es hoy un "enviado", sin embargo, algunos están especialmente llamados a ser sus mensajeros. El humilde predicador no puede hacer menos que emular el ejemplo de nuestro Señor Jesús: "Me ha ungido ... para proclamar la libertad" (Lucas 4:18).

No hace falta decir que el personaje del predicador debe ser impecable. Él es llamado a ser un vaso limpio del Señor (Isa 52:11). Sin embargo, también debemos recordar que, a pesar de la capacidad, habilidad, dones y la cantidad de trabajo del predicador en el curso de hacer exegesis de los textos bíblicos en el idioma original a la palabra hablada en el púlpito, sigue siendo Dios quien trabaja querer y actuar según su buen propósito (Filipenses 2:13).

Si bien esta desafección puede reflejar una amplia variedad de razones, uno se pregunta si una buena parte de ella se debe a que el predicador no está predicando el texto bíblico de manera fiel. Por lo tanto, la comunidad no lo considera una persona especial con un mensaje único. Con demasiada frecuencia, como señala Robinson, los mensajes del predicador se ahogan en una "sociedad sobrecomunicada", lo "sorprendente e inusual" en la predicación toma realmente el lugar del mensaje bíblico, y la "acción social" se convierte en el sustituto de la predicación bíblica." [2]

Lamentablemente muchos predicadores han menospreciado el mensaje bíblico para complacer a los oyentes, los tales no han comprendido el llamamiento de Dios. Estimados predicadores, por gracia de Dios somos ¡portavoces del Dios vivo!. Debemos decir lo que Él dice, debemos llamar bueno a lo que Él llama bueno, y malo a lo que Él llama malo.

Con toda razón lo expresa el pastor Alex Montoya: "Lo atrayente de las multitudes y la popularidad pueden tentarnos a comprometer nuestro llamado a “predicar la Palabra. También, fácilmente podemos comercializar el mensaje divino y “venderlo” muy barato a las multitudes inconstantes. En lo general, en las iglesias no escasean los oidores que procuran a los vendedores de la Palabra que se contentarán solamente con agradar al oído en lugar de cambiar el corazón. En realidad, predicamos en tiempos difíciles y todos los predicadores lo sabemos."[3]

Que los predicadores podamos despertar a lo que Dios nos ha llamado, esto es: Predicar Su Palabra.






[1] Lloyd-Jones, Martyn. La predicación y los predicadores (120). Editorial Peregrino.

[2]Revista de la Sociedad Teológica Evangélica Volumen 27. 1984 (vnp.27.1.4). Lynchburg, VA: La Sociedad Teológica Evangélica.

[3]Montoya, A. (2003). Predicando con pasión (12). Grand Rapids, Michigan: Editorial Portavoz.