sábado, 9 de julio de 2016

"A los tales evita": Un breve análisis de 2 Timoteo 3:5


La segunda carta a Timoteo fue la última carta escrita por el apóstol Pablo, su fecha de escritura probablemente se encuentra entre el año 64 y 68 D.C. En dicha carta, encontramos a Pablo, siendo consciente de que estaba llegando a una etapa final (2 Ti. 1:8;16; 4:6) asimismo anima a su hijo en la fe a perseverar en el ministerio y le pide que acuda pronto a Roma. Entre las exhortaciones que Pablo escribe, se hallan algunas advertencias. La más clara de todas ellas, se encuentra en el capítulo 3:1-5:

Pero debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. Porque los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes, sin amor, implacables, calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, envanecidos, amadores de los placeres en vez de amadores de Dios; teniendo apariencia de piedad, pero habiendo negado su poder; a los tales evita.

Esta advertencia contiene cuatro partes esenciales:

a) El debido entendimiento por parte de Timoteo: “debes saber esto”, en esta expresión la palabra “saber” proviene del griego “ginōske”, que significa: entendimiento. Es decir, Timoteo debía tener una consideración profunda de ésta situación que Pablo estaba por mencionar.

b) La certeza de la situación: Pablo escribe “vendrán tiempos difíciles”, no hay una pizca de duda en el apóstol. Él da por sentado que Timoteo (y nosotros) tendremos que enfrentar tiempos difíciles. La palabra “difícil” en este pasaje, tiene cierta asociación con la palabra “violencia”. Eso nos lleva a pensar en que son tiempos que demandan mucho esfuerzo y entrega.

c) La descripción de la situación: “Los hombres serán…”, el apóstol Pablo describe el carácter de los hombres en los últimos días. Una descripción clara.

d) El mandato ante tal situación: “A los tales evita”, con estas cuatro palabras finaliza la advertencia.

“A los tales evita”, llamaron mucho mi atención estas cuatro palabras.

Respecto a tal advertencia escribió el teólogo Juan Calvino:

“Esta exhortación demuestra suficientemente que Pablo no habla de una distante posteridad, ni predice lo que pasaría muchos siglos después; sino que, al señalar los males presentes, él aplica a su época lo que dijo acerca de "los postreros tiempos"; porque ¿cómo podría evitar Timoteo a aquellos que no se irían a levantar sino hasta muchos siglos después? Entonces, desde el mero principio del Evangelio la Iglesia debió haberse visto afectada por tales corrupciones.”

La Iglesia ha tenido que lidiar con esta corrupción desde sus inicios. Es interesante notar que la palabra “evitar” en este texto, en el original griego es: “apotrepou”, que significa: “dar la espalda”, “cambiar de dirección”, “esquivar”. En un sentido más llano y claro, la advertencia pudiera traducirse como: “Con esa gente ni te metas”.

¿Qué quiere decir esto? ¿Debemos ignorarlas? ¿Qué no debemos hablar del Evangelio a estas personas? No, lo que el apóstol Pablo le advierte a Timoteo es que no debe tener relación estrecha con este tipo de personas, ya que podrían entorpecer su ministerio y vida cristiana. 

Cabe notar que estas personas a las cuales Timoteo tiene que evitar, están dentro de la iglesia o son cercanas a la misma. Pablo escribe: “tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella”, es decir que parecerán cristianos sin embargo no lo son. R. C. Sproul escribe un comentario sobre esto y dice: “Lo que hace que los falsos maestros sean tan peligrosos es que parecen ser cristianos”.

A la luz de todo lo antes expuesto, podemos decir que dicha advertencia, también es para nosotros los cristianos del siglo XXI. Debemos evitar tener una relación estrecha con personas que ciertamente dañarán nuestra vida cristiana o nuestro servicio en la iglesia local. Recordemos que tendrán apariencia de piedad, sin embargo por dentro, son personas llenas de mucha maldad. Podrán ser falsos hermanos o falsos maestros que están al acecho, sin embargo tenemos las Escrituras y al Espíritu de Dios, para examinarnos a nosotros mismos y para discernir lo que viene a nuestras vidas.