viernes, 2 de enero de 2015

3 principios esenciales para todo estudiante de teología.

Estudiar teología no solamente requiere herramientas tales como comentarios, libros de consulta, etc necesita además actitudes que tienen que ver más con el ser. Con el corazón del hombre. El estudio no solamente debe apelar a nuestro intelecto si no también a nuestro corazón.

Por lo tanto hay tres principios esenciales que todo estudiante de teología debe considerar:

1. El estudio teológico requiere oración.

No solamente se trata de leer, leer y leer, llenando así nuestra mente de conceptos, definiciones, frases en latín, estamos tratando con asuntos que tienen que ver con nuestro Dios por lo tanto debemos buscar Su guía, su gracia para que nos auxilie e ilumine nuestro entendimiento para comprender las hermosas verdades que encontramos en las Sagradas Escrituras. 

2. El estudio teológico requiere humildad.

Tal principio podría requerirse en dos sentidos:

a. Humildad para reconocer que nuestro conocimiento previo no es bíblico: Al estudiar teología encontraremos que mucho o buena parte de lo que pensábamos no es bíblico. Inicia una lucha en nuestro interior, sí no tenemos humildad, trataremos de omitir o desprestigiar aquello que ataque o contradiga -de manera fiel y bíblica- nuestras ideas. Que Dios nos de la gracia para tener humildad y llevar tal argumento a los pies de Cristo.

b. Humildad para no creer que somos mejores que otros: El estudio, llevará a conocer mucho mejor algunos temas, que otros hermanos en Cristo, y sí no hay humildad en su corazón, se sentirá tentado a menospreciar a los demás, a burlarse de ellos. ¡Cuanta humildad necesitamos, para que nuestro corazón sea sensible para edificar a otros creyentes y no ser escarnecedores para ellos!. 

3. El estudio teológico requiere una vida consagrada: Es un principio evidente, ya que no tendría sentido alguno que seamos estudiantes de teología viviendo en pecado. Podría ser que haya algunos que aparentan gran piedad, el vocabulario de ellos está lleno de teología pero en su corazón no reina Theos. Necesitamos a menudo recordarnos que debemos vivir en santidad para el Dios Todopoderoso, no debemos consentir el pecado en nuestras vidas.