martes, 16 de junio de 2015

No me interesa la doctrina, solo me interesa Jesús



"No me interesa la doctrina, solo me interesa Jesús". Es una frase que he escuchado a menudo, proveniente de muchos que profesan el cristianismo. Pero ¿qué significa esa frase? ¿tiene validez o no? trataré según me sea posible responder tales preguntas.

Aunque personalmente creo que tal frase bien podría formar parte de una lista titulada "maximum absurditates" (los más grandes absurdos), veamos que intentan dar a entender los que expresan tal frase. A continuación algunas posibles interpretaciones:

- No quiero entrar en discusiones innecesarias, mejor vayamos a lo central, el amor de Jesús.
- No tengo tiempo para aprender.
- No me interesa, Jesús basta.
- No lo entiendo, es muy complicado. 
- Jesús, de eso se trata todo.
- Las doctrinas dividen
- Las doctrinas no se pueden entender plenamente, etc.

Quizá he dejado en el camino algunas interpretaciones, pero considero que esas son las más populares. La frase y sus interpretaciones parecen ser muy nobles, de hecho conllevan un sentido de amor, paz y unidad. Y cualquiera podría decir: "Vamos, que es una buena frase, ya no sigamos leyendo este post e interesémonos en Jesús". Antes de que hagas caso a esa voz, quiero mostrarte los motivos por las cuales ésta frase y sus interpretaciones no son del todo atinadas.

1. No podemos desligar a Jesús y la doctrina. 
 Entendemos que doctrinas, en este sentido, es el conjunto de enseñanzas encontradas en las Sagradas Escrituras. Por lo tanto, ¿cómo podemos abrazar la resurrección de Cristo desechando la doctrina de la expiación? o ¿de qué forma podemos contemplar el ministerio de Cristo, haciendo caso omiso a la doctrina de la Inerrancia y Autoridad de la Biblia?. 
Como vemos, no es posible desligar a Jesús y la doctrina.

2. La doctrina da solidez a nuestra vida cristiana.
Hace unos años atrás Ernest Reisinger dijo: "La doctrina para el cristiano y la Iglesia, son como los huesos al cuerpo. Dan unidad y estabilidad". Si no sabemos que creemos, somos inestables, llevados por cualquier engaño con apariencia de piedad. Si no sabemos lo que la Biblia nos enseña, seremos víctimas de falsos maestros que hablarán de "un cristo" y de "un dios" pero no el que se revela en las Escrituras. Si no conocemos la doctrina, no sabemos lo que adoramos y como hemos de adorarle.

3. La historia y la Biblia nos enseñan que la doctrina ha tenido un lugar esencial en la vida de los creyentes.
Posiblemente el pensamiento "anti-doctrina causaría conmoción en los apóstoles o en los reformadores del siglo XVI.
Y por último...

¿Tiene validez el pensamiento: "No me interesa la doctrina, solo me interesa Jesús"? No, absolutamente. A los que piensan de tal manera, deberían hacer un esfuerzo por conocer las Escrituras, y tendrán por resultado conocer más a Jesús.