miércoles, 24 de agosto de 2016

La universalidad del pecado

por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios (Romanos 3:23 RVR60)

Al leer Romanos 3:23, no podemos pasar por alto la expresión: "todos pecaron" y de dicha observación surge una pregunta: ¿Cómo hemos pecado todos? 

Adán, instigado por el engaño de la serpiente, desobedeció a Dios y comió del fruto del árbol de la ciencia del bien y el mal. (Gén. 2:16-17; 3:6-7)

Wilhelmus à Brakel, escribe:
"Después de haber quebrantado el pacto, Adán no sólo se convirtió en pecaminoso a sí mismo, sino también a toda su descendencia con él." [1]

Adán -por así decirlo- era el representante de toda la humanidad.

Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. (Romanos 5:12)

Cuando Adán cayó, cayó toda la raza humana. Nadie -excepto nuestro Señor Jesucristo- ha podido librarse del efecto del pecado adánico (o también llamado pecado original)

"El primer pecado, el pecado original por el cual nuestros ancestros humanos son responsables, ha tenido consecuencias desastrosas para ellos, así como para sus descendientes y ha desatado una avalancha de miseria sobre la raza humana" [2]

Y no solamente se expandió a sus descendientes sino que, como señala Berkhof, no dejó "libre ninguna parte de su naturaleza, sino más viciando todo poder  y facultad del cuerpo y del alma del hombre" [3]

En ese sentido, el pecado no sólo se extendió a todos los miembros de la raza humana sino que pervirtió todas las facultades del hombre. De ahí que, Pablo diga que estábamos "muertos en nuestros delitos y pecados".

Juan Calvino escribe:
"Y no hemos de maravillarnos de que con su alejamiento de Dios haya arruinado a toda su posteridad, pues con ello pervirtió todo el orden de la naturaleza en el cielo y en la tierra" [4]

Todos pecamos en Adán, excepto nuestro Señor Jesucristo, quién fue obediente y tomó nuestro lugar (Romanos 5:8; 19b) Y por Él y su sacrificio, Su pueblo es justificado.

"Lo que el primer Adán perdió, el segundo Adán, Cristo, lo restaurará" [5]



[1] The Christian's Reasonable Service, Wilhelmus à Brakel
[2] Reformed Dogmatics: Sin and Salvation in Christ, Herman Bavinck
[3] Teología sistemática, L. Berkhof.
[4] Institución de la religión cristiana, Juan Calvino
[5] Romanos: Comentario bíblico con aplicación, Douglas J. Moo