sábado, 24 de junio de 2017

La literatura cristiana y los jóvenes - Entrevista a Eliseo Vila



Hijo de Samuel y Lidia Vila, quienes fundaron lo que hoy es editorial CLIE, sin duda que hay muchas anécdotas respecto a sus padres y del trabajo editorial. Recuerdo que el primer diccionario bíblico que tuve fue el “Diccionario Bíblico Ilustrado” cuyos editores fueron su padre Samuel Vila y Santiago Escuain, aún lo tengo conmigo, es la edición antigua pero no menos sólida y útil que el publicado en años recientes.

Eliseo Vila, escritor, teólogo, periodista y economista. Autor de los libros “La defensa de una fe"; “La biblioteca pastoral”, y “Las obras de referencia y consulta: su utilidad y manejo” .Actualmente dedicado al proyecto del comentario de C. H. Spurgeon, titulado “El tesoro de David”.

Gracias por conceder parte de su tiempo, a esta entrevista, habría mucho de qué hablar, pero centraremos nuestra atención en la literatura cristiana y los jóvenes.


1. Imagino que creció en un ambiente en el cual la lectura era un hábito frecuente, ¿cuáles fueron los libros que impactaron su vida en la juventud?



Puedo decir que nací y crecí literalmente “entre libros”. Vine al mundo en el dormitorio familiar, donde mi padre, tenía instalada parte de su biblioteca. En tiempos de persecución religiosa en España, de mi cuna escondían libros cristianos evangélicos para evitar que la policía los requisara en los frecuentes registros que efectuaban al domicilio de mis padres en busca de literatura “prohibida”. Mi abuelo me enseñó a leer, cuando apenas tenía tres años, con la Biblia Reina-Valera 1909, lo cual le agradezco sobremanera: no tan sólo porque enriqueció mi vocabulario muy por encima de los demás niños cuando comencé a ir a la escuela; sino porque miles de versículos clave quedaron grabados en mi mente, y ello me ha permitido citarlos temáticamente de memoria a lo largo de mi vida y me valido a la hora de verter al español la obra magna de C. H, Spurgeon “El Tesoro de David”. Lo cual de no haber conocido la Biblia de memoria, me hubiera sido imposible. 

Comencé a leer libros a partir de los 5 años. Mis libro favorito era “El Peregrino” de John Bunyan; y una revista para niños que se editaba en España conocida como “El Amigo de la Infancia”. A partir de los 8 comencé a leer “Aventuras del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, que también aprendí casi de memoria y suelo citar con bastante frecuencia. Con doce años comencé a leer Homero y los clásicos: “La Ilíada”, “La Odisea”, “La Eneida”. A los 15 años leía “El Paraíso Perdido” de John Milton y “En sus pasos ¿qué haría Jesús” de Carlos M. Sheldon, que me causó mucho impacto. A los 16 el libro que más me impactó fue la biografía de “Albert Schweitzer” y a Dietrich Bonhoeffer.




2. ¿Considera importante el hábito de la lectura? ¿Por qué?



Decir “importante” es poco: porque es importantísimo, crucial. El hábito de la lectura es clave para el desarrollo de la mente. La lectura tiene una cualidad activa en el desarrollo de la creatividad que ningún “videojuego” puede superar. La participación argumental directa de la persona que lee en el escenario histórico o argumental de aquello que lee. La explicación a este fenómeno está en el mayor desarrollo de la imaginación y la creatividad que la lectura exige, muy por encima de otros sistemas audiovisuales. Cuando leemos nuestro cerebro se ve obligado a trabajar constantemente creando imágenes internas relacionadas con la lectura; visualizando a través de nuestra creatividad personal los escenarios y los detalles que describen las páginas del libro.

Ello hace que la lectura, deje de ser una acción pasiva para convertirse en algo esencialmente activo. Cada lector hace una recreación, bajo el prisma de sus propios conocimientos y opiniones, de lo escrito por el autor. A diferencia de la avalancha de información indiscriminada y no contrastada que recibimos a través de los medios masivos de comunicación, ya sea radio, televisión, o redes sociales, la lectura aleja al individuo del bullicio del mundo llevándole a entablar un diálogo personal con el autor de lo escrito, dando lugar, con ello, a un sentido de individualidad colectiva en medio de una sociedad que lamentablemente vive en una soledad acompañada. Cuando leemos no existen el espacio, el tiempo, ni la distancia. Nos transportamos y nos identificamos con el autor y los personajes del libro. Quién lee no se siente solo, vive el sentido de colectividad intelectual. La experiencia de la lectura es algo tan personal que roza los límites de lo más íntimo. El impacto que un libro determinado pueda causar a una persona en una situación determinada es imposible de predecir. El mismo libro leído por dos personas en iguales circunstancias o por la misma persona en distintas circunstancias puede generar reacciones no tan sólo distintas sino incluso totalmente opuestas. En un mundo en el que cada vez sufrimos más de pérdida de identidad, la lectura de libros es una de las pocas actividades no reguladas –dentro de nuestras acciones personales de libre albedrío– en las que podemos ejercitar libremente nuestra imaginación y creatividad particular.

Leyendo, el hombre se perfecciona y se convierte en algo distinto de lo que realmente es: participe y confidente del pensamiento de otro hombre, probablemente, para el, desconocido hasta el instante de la lectura, pero con el que se siente colaborador, dentro del orden finito, en el importante privilegio de dar continuidad al acto creador inicial del Dios infinito, que lo forjó y lo hizo a su imagen y semejanza. La lectura es una de las ocupaciones más elevadas a las que se puede dedicar el ser humano, porqué es un acto creativo. Leer hace a los hombres libres. Quizás sea por esto que lo primero que hacen las sectas y que han hecho históricamente todos los dictadores es poner límites a la información, quemar libros, prohibir la lectura o limitarla a lo que les es favorable.

La sustitución de la lectura tradicional de libros por la proyección y manipulación electrónica de imágenes, podría acabar creando una generación de autómatas, carentes de imaginación propia y sin ninguna capacidad creativa; controlada y dirigida por una elite de magos de la informática, capaces de manipular a su antojo a una masa alienada incapaz de generar y expresar conceptos e ideas propias.

Podría pasarme horas argumentando este tema, pero no voy a cansarles. Tan solo decir que todo aquel que lee, aprende, aunque tan sólo sea el periódico del día o un simple anuncio. Podrá ser para bien o para mal, esto dependerá de la lectura que haya elegido. Pero de lo que no cabe duda es de que aquel que lee, aprende.



3. ¿Qué libros recomendaría para aquellos que están iniciando en la lectura cristiana? 


Es una pregunta difícil de contestar para una persona que pasa ya de los 70, porque lo más probable es que los libros que yo recomendaría no son los más actuales y de moda. La oferta es muy amplia y por tanto no voy a caer en la trampa de favorecer a ningún autor actual en particular. Tan sólo hacerles una recomendación: ¡No dejen de leer los clásicos! En CLIE estamos sacando ediciones actualizadas de libros como “El Peregrino”, “La Peregrina”, “En sus pasos ¿qué haría Jesús?, “Pies de ciervas en los lugares altos”. etc para los jóvenes. Les invito a que vayan a la página de CLIE en internet y lean gratuitamente el prólogo editorial de la nueva edición del libro “El Peregrino”, que escribí juntamente con mi hija (https://www.clie.es/colecciones/clasicos-clie/el-peregrino) y podrán darse cuenta del impacto que estos libros han tenido en la sociedad y por qué. 

Y por supuesto la lectura de la Biblia, de manera especial el libro de los Salmos, que son el realidad un resumen de toda la Biblia. Y también en esto les tengo una propuesta innovadora para los jóvenes: LEAN LA BIBLIA A LA LUZ DE LOS SALMOS. Para ello hemos sacado en CLIE la COLECCIÓN SALMOS, libros de reducido tamaño, letra grande, y a un precio económico, donde los jóvenes pueden leer la Biblia en cuatro versiones distintas para una mejor comprensión, además de una versión de los Salmos en rima poética. Podrán verlo en: https://www.clie.es/colecciones/salmos/la-creacion-salmo-19.



4. En su vida como lector y escritor, ¿cuáles considera que son los obstáculos para la lectura en general? 


Pueden alegarse muchas razones: desde el coste de los libros hasta la falta de tiempo para leer. Pero esto no son más que excusas y cada vez cuentan menos, pues hoy disponemos de los libros electrónicos que cuestan menos de la mitad; y pueden leerse en cualquier parte (en el autobús, en el tren, en la cama, ¡en el baño!, porque los tenemos en el teléfono móvil o celular, y éste siempre lo tenemos con nosotros. Otro obstáculo suele ser la dificultad de comprensión por la falta de vocabulario, pero esto también lo solucionan los libros electrónicos, puesto que permiten consultar directamente el diccionario con sólo pulsar esa palabra. Es decir, que física y técnicamente los obstáculos ara la lectura cada vez son menos. Pero queda siempre el mayor de los obstáculos y el más difícil de superar: la falta de ganas. Estas mismas facilidades electrónicas hacen que la lectura tenga que competir con otras muchas cosas más atractivas que requieren menos esfuerzo: videojuegos, peliculas, you-tube, chatear con los amigos, etc. etc Y la lectura, que requiere esfuerzo, queda relegada. Pero el joven que no lee y no desarrolla su mente tiene pocas opciones en la vida. Sí, podrá aspirar a ser un futbolista de fama, un cantante de fama, o incluso un emprendedor de fama. Pero los jóvenes deberían recordar que estos… se cuentan con los dedos de las manos. Y el resto, tienen que abrirse paso en la compitiendo y desarrollando un buen nivel culturas. Y esto se logra… leyendo.



5. Y hablando de libros, este año, ha sido lanzado el “Diccionario Enciclopédico Bíblico Ilustrado”, ¿nos puede hablar un poco al respecto de esta obra? 



Por supuesto, se trata de una versión reducida y a todo color, con carácter divulgativo del GRAN DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO DE LA BIBLIA, que es la obra magna en lo que hace a Diccionarios Bíblicos cristianos. Se ha reducido en contenido técnico para hacerlo más asequible y se le han añadido fotografías a color, mapas, diagramas, gráficos, etc. para hacer la información más fácil y comprensible a los que carecen de conocimientos teológicos y no están versados con el estudio bíblico. Pero sigue contando con más de 4.500 entradas repartidas en más de 1.700 páginas. Pero quizá lo más importante es que al tratarse de un producto enfocado al gran público se ha podido hacer una gran tirada y reducir el precio. Su coste es de alrededor de 45.00 dólares, que es un precio extraordinario para un Diccionario de más de 1700 páginas impreso a todo color. Resulta difícil describirlo, lo mejor es verlo: https://www.clie.es/wp-content/uploads/CLIE_SAMPLER_32p_Diccionario_Bib_Ilustrado_F.pdf




6. ¿Qué libros lee actualmente Eliseo Vila? 



Bueno, en realidad me paso el día leyendo, bien libros de CLIE que tenemos es proyecto para hacer reseñas de los mismos; o a los más de 1000 autores cristianos que se transcriben en “El Tesoro de David”. Estoy centrado en el TOMO II que deseo esté disponible en las librerías para mediados del 2019, y trabajo entre 10 y 12 horas al día en esto, leyendo constantemente los autores cristianos de los siglos I al V, a los místicos, a los puritanos, etc. El poco tiempo que me queda para otras lecturas, para distraerme de la lectura teológica leo novela histórica, como “La legión perdida” de Santiago Posteguillo.



7. ¿Puede darnos algunos consejos para la buena lectura? 



Uno sólo y el más importante: entender lo que uno lee. Todos los seres humanos poseen un cerebro y todos los cerebros humanos han sido diseñados por Dios con capacidad para decodificar y almacenar mensajes escritos a través de la lectura. Pero el resultado de este proceso de decodificación no siempre es el mismo. ¿Por qué? Porque existen dos posibles relaciones entre el cerebro y el escrito: Que el que lee entienda lo que esta leyendo o que no lo entienda. Que la lectura no pase de ser un simple proceso mecánico de decodificación, captación y almacenaje en el cerebro de información indiscriminada o que sirva realmente para poner en marcha un proceso cerebral mucho más amplio y complejo de interpretación y recreación del mensaje escrito. 

Dicho de otro modo. Cuando tomamos un libro en las manos y lo empezamos a leer, pasando páginas y decodificando en nuestro cerebro los signos negros sobre fondo blanco que nos llegan a través de los ojos, suelen pasar dos cosas: Que entendamos el mensaje que el autor quiere transmitirnos o que no lo entendamos. Si entendemos el mensaje, entonces entramos en comunicación directa con la mente del autor. Nuestro cerebro inicia inmediatamente el proceso de interpretación, evaluación y recreación de su mensaje sobre la base de nuestras propias opiniones y criterios. Y la lectura se transforma de este modo en un acto creativo. 

Por contra, si no entendemos el mensaje, puede que, en el mejor de los casos, estemos acumulando información descoordinada, pero no habremos alcanzado el nivel de comprensión y, por tanto, el provecho que vamos a sacar de tal lectura es muy poco, por no decir ninguno. Es común encontrarse con personas que están leyendo un libro con la mayor atención y, sin embargo, cuando le preguntamos de que trata el libro que están leyendo, se quedan turbados, vacilan y terminan contestando: ¡Pues, la verdad, no lo se!. 

Cuando alguien se topa con una lectura que no entiende, se aburre. Y suele hacer, por tanto, dos cosas. Dejar de leer y abandonar el libro en una estantería como incomprensible; o bien, como hizo el etíope, buscar la ayuda de alguien que se lo explique. Y ese “alguien” puede ser una persona física presente o puede ser una persona ausente, que nos facilite la explicación que necesitamos no verbalmente sino a través de otro libro. 

A fin de cuentas, leer un libro es lo mismo que escuchar una clase, un sermón o una conferencia. La única diferencia la hace nuestra voluntad y aportación de esfuerzo. Digamos, pues que el arte de la lectura es el proceso por el cual la mente de una persona, sin más ayuda que los propios libros, se eleva mediante el poder del propio funcionamiento de su mente y adquiere así nuevos conocimientos. 

Me sorprende y a la vez me entristece ver cuanta gente, en nuestra iglesias, lee la Biblia durante años en las mismas condiciones que el Eunuco de Candace, del que leemos en el capítulo 8 del libro de los Hechos, al que Felipe preguntó por indicación del Espíritu Santo: “¿Entiendes lo que lees?” sin entender buena parte de lo que lee y sin recurrir a ningún otro libro para que se lo explique. 

Creo que una de nuestras prioridades debería ser en nuestro mundo cristiano algo que bien podríamos denominar como “Operación Felipe”, clases encaminadas a enseñar a las personas a leer entendiendo lo que están leyendo, enseñarles a consultar los diccionarios, manuales bíblicos, comentarios y otros libros que les aclaren el significado; a contrastar opiniones de unos autores con las de otros, a sacar sus propias conclusiones, y con ellos, a ser verdaderamente libres intelectual y espiritualmente en la libertad con que Cristo nos ha hecho libres, no esclavos de un “Dictador espiritual”. Enseñar a los creyentes a conseguir que los libros se conviertan en sus maestros y les ayuden, a través de la consulta, a entender a tener su propio criterio y a entender otros libros que están leyendo.


8. Y antes de concluir esta entrevista, nos interesaría saber un poco más de “El Tesoro de David”, ¿qué podemos esperar en el tomo II? 


Para mí el objetivo principal de “El Tesoro de David” es aportar una respuesta a lo que proponía en la pregunta anterior: ayudar a la gente a leer la Biblia entendiéndola. 



Por ello tenemos dos versiones de “El Tesoro de David”, la versión en tres grandes tomos, destinada al predicador y al estudioso de la Biblia, que cuenta con un entramado de índices donde el predicador pueda utilizar como obra de referencia y consulta y buscar que dicen los Salmos, y que han dicho los grandes comentaristas de la historia, de los siglos II al XX, sobre cualquier versículo de la Biblia sobre el cual tiene que predicar o enseñar; y la COLECCIÓN SALMOS, que es una edición de salmos individuales, en libros pequeños y letra grande, para que las personas los puedan utilizar para la lectura de la Biblia… ¡entendiéndola mejor! 



El propósito de la COLECCIÓN SALMOS es fomentar la lectura devocional de la Biblia, leyendo los Salmos de una manera distinta: En 4 versiones comparadas (Reina Valera 1960 - Reina Valera 1977 - Nueva Versión Internacional – La Biblia de las Américas; y una versión poética en rima) y a su vez, enlazando el texto de cada versículo del Salmo con otros pasajes de la Escritura. Cada versículo viene comentado de forma devocional por el gran predicador Charles H. Spurgeon (autor de “Lecturas Matutinas”, “Lecturas Vespertinas”, “El libro de cheques del banco de la fe” ); y además por centenares de otros grandes expositores de la Palabra a lo largo de la historia. Estos comentarios enlazan cada versículo del Salmo con otros pasajes de la Escritura mediante citas a pie de página. Si el lector busca y lee cada una de estas citas, acabará por leer toda la Biblia: del Génesis al Apocalipsis; a la vez que enriquece su vida espiritual con una comprensión distinta del mensaje de los Salmos. ¡Una forma diferente de leer la Biblia... A LA LUZ DE LOS SALMOS! 




Cada salmo se presenta individualmente con un título temáticos reflejando el tema principal de ese Salmo: La Creación (Salmo 19), La Confianza (Salmo 27), El Perdón (Salmo 32), La Impaciencia (Salmo 37), La Alabanza (Salmo 84), El Tiempo, (Salmo 90), y así sucesivamente hasta los 150 Salmos, para facilitar la elección según las preferencias o necesidades de cada lector. Y cada libro individual contiene el TEXTO COMPLETO de ese Salmo en la obra matriz de: “El Tesoro de David” https://www.clie.es/colecciones/salmos.


Si con el tiempo, podemos conseguir que las personas lean los Salmos juntamente con los comentarios a los mismos de los más grandes hombres de Dios a lo largo de la historia, y que leyendo los Salmos de ese modo, lean toda la Biblia y la entiendan mejor, habremos colmado nuestro objetivo.

Por su tiempo y amabilidad, muy agradecido.