domingo, 9 de marzo de 2014

¿A Dios le interesa la crisis actual?



Actualmente en nuestro querido y desgastado planeta llamado Tierra, estamos atravesando un tiempo de crisis y de muchos giros geopolíticos .


Basta con encender la televisión y sintonizar las noticias para darnos cuentas del caos que se viven en paises como Ucrania, Uganda, Venezuela, El Salvador, España; por mencionar algunos de una extensa lista.

El descontento de muchos sectores es pronunciado en protestas pacifistas y también -lamentablemente- en protestas violentas, donde han muerto varias personas.

Es un panorama poco alentador, una pugna de intereses económicos y políticos. Los mandatarios se denuncian entre si, algunos rompen relaciones diplomáticas, algunos otros utilizan estrategias de temor, otros manipulan con falsa información, todo esto para que sus propósitos se vean hechos realidad.

Y al final ellos dicen que lo que están haciendo es justificable y por el bien de los pueblos.

Pero dejando a un lado este embrollo, del cual sabemos o no sabemos lo suficiente gracias a los medios de comunicación. Pensemos en un minuto, ¿donde está Dios en todo esto?, ¿es al ser humano que le competen las decisiones de esta tierra? ¿en cuanto a la política, Dios no tiene jurisdicción?.

Podemos contestar con toda certeza que Dios, tiene toda la potestad sobre absolutamente todo el universo y sobre cada corazón, de cada habitante de este planeta.

Es decir que todo este caos que estamos viviendo a Dios no le sorprende, y podemos afirmar con toda seguridad, que no le agrada. Porque tales situaciones son resultado del pecaminoso corazón del hombre, que no reconocen el Señorío de Jesucristo, que no buscan la voluntad de Dios.

Dios ha determinado las consecuencias del pecado en su soberana voluntad. Él es quien pone y quita mandatarios y gobernadores, reyes, etc. El es soberano, El es el Rey de de Reyes y Señor de Señores, Su palabra es un decreto inquebrantable.

Por lo tanto ¿que debemos hacer como creyentes?

Anunciar las buenas nuevas de Jesucristo, el evangelio glorioso que nos conduce a la vida eterna.

Orar para recibir nuevas fuerzas.


El creyente puede descansar en el hecho de que Dios tiene el control de todas las cosas.