miércoles, 4 de junio de 2014

Acerca de María, la madre de Jesús.



Según las Escrituras, el ángel Gabriel fue enviado por Dios, a una virgen llamada María. Ella vivía en Nazaret, una población de Galilea y estaba prometida con un carpintero, Jose (Lc. 1:26-27).

El mensaje que el ángel dio de parte de Dios fue que ella era el objeto del favor divino, que tendría un hijo al que llamaría Jesús. Quién reinaría eternamente sobre la casa de Jacob y su reino no tendría fin (Lc. 1:32-33) y concebiría por el poder del Espíritu Santo.

Y sucedió tal como Dios había dicho, el mensaje dado a María se cumplió, José también obedeciendo a la orden de Dios (Mt. 1:18-21) tomo a su mujer consigo "Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer.

Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS." (Mateo 1:24-25)

Tiempo después parece que María y los hermanos de Jesús siguieron viviendo en Nazaret durante el ministerio del Señor. María nunca dejó de creer que su hijo era el Mesías. Es por esto que lo siguió en su ultimo viaje a Jerusalen. Sufriendo como madre y seguidora, contempló el horrible espectáculo de la crucifixión (Juan 19:25-27). Después de la Ascensión, estuvo con los apóstoles en el aposento alto (Hechos 1:14).

Por lo tanto, vemos que en las Escrituras, María es presentada simplemente como una magnifica figura de mujer devota y piadosa. María no es "la mediadora de las gracias", sino que fue "agraciada" o "favorecida" (Lc. 1:28).

Jesús es el ÚNICO MEDIADOR y Su sacerdocio intransmisible nos es plenamente suficiente.

Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre. (1 Timoteo 2:5)
Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. (Hebreos 9:24-25)