sábado, 22 de agosto de 2015

¿Cómo obtener riquezas en 21 días de poder?



¿Quieres saber cómo obtener riquezas en 21 días de poder?  Es una respuesta que te dejará asombrado y que te sacará una sonrisa: No lo se y es imposible. 

Pero, ¿sabías que hay una extensa lista de libros "cristianos" que se venden bajo títulos similares, algunos suenan más bíblicos, pero en el fondo son lo mismo. Riqueza, influencia, poder, rompimiento de ataduras económicas, pactos, declarando las riquezas que no se ven, atando espíritus de pobreza, en fin los tópicos de estos libros rayan en lo absurdo y lo antibíblico, pero lo mas curioso de todo es que tienen gran demanda.

Hay muchos creyentes, que desean y anhelan satisfacer sus vidas, no importa qué tan bíblico sea el libro o el sermón, mientras mencione a Jesús, Dios y algunos textos bíblicos (fuera de contexto), es suficiente para ellos. El amor a las riquezas, es raíz de muchos males, y hoy en día gracias a esos libros, sermones y predicadores, muchos sufren las consecuencias de tan grave engaño.

El peligro de estas enseñanzas son: 
a) enfocan al creyente en un dios que quiere complacer todo cuantos ellos quieran, éste dios está interesado en hacerlos sentir bien y felices en esta tierra: "nacieron para ser felices" 
b) Limita al creyente de todo el consejo de Dios, el enfoque de las Escrituras es torcido para poder respaldar ideas que nada o poco tienen que ver con el sentido original del texto.
c) Fomentan la ambición, no hay contentamiento, siempre hay deseo de más y mejor. En cierto modo, esa ambición vuelve al creyente en un malagradecido.
d) Y quizás esta último, sea el clímax de todo lo anterior, hacen del creyente un semi-dios, capaz de hacer y decir lo que él desee de la vida, ya que -según este tipo de enseñanzas- las palabras tienen poder creativo.

Como ves, parece algo inofensivo, pero cuando analizamos detenidamente nos damos cuenta cuán grandes horrores conllevan las enseñanzas de muchos. Debemos usar la espada de la Verdad y cortar todo argumento que se levante en contra de la gloria de Dios y su Palabra, no hacerlo nos vuelve partícipes de tal maldad.

Y por último, las riquezas provienen de la voluntad del Señor, es Él quién nos da y nos permite encontrar las formas (legales obviamente) para llevar el pan a nuestra mesa. Debemos trabajar y debemos confiar en que el Señor proveerá. Y sobre todo debemos estar contentos con lo que Él nos da.