lunes, 17 de agosto de 2015

¿Dirigidos por las tendencias o por la Escritura?


¿Te imaginas ir en contra de la cultura de este mundo? ¿Cuáles serían las consecuencias? Alguien podría responder que no existe alguien que tome tal desafío.
Sin embargo, cada cristiano debe ir contra la filosofía de este mundo, contra los anti-valores promovidos por el sistema secular.

Quiero invitarte a conocer ciertos jóvenes que fueron en contra del pensamiento de un gran Imperio.


El libro de Daniel inicia de la siguiente manera:

“En el año tercero del reinado del rey Joacim de Judá, el rey Nabucodonosor de Babilonia vino a Jerusalén y la sitió El SEÑOR permitió que Joacim cayera en manos de Nabucodonosor. Junto con él, cayeron en sus manos algunos de los utensilios del templo de Dios, los cuales Nabucodonosor se llevó a Babilonia y puso en el tesoro del templo de sus dioses. Además, el rey le ordenó a Aspenaz, jefe de los oficiales de su corte, que llevara a su presencia a algunos de los israelitas pertenecientes a la familia real y a la nobleza. Debían ser jóvenes apuestos y sin ningún defecto físico, que tuvieran aptitudes para aprender de todo y que actuaran con sensatez; jóvenes sabios y aptos para el servicio en el palacio real, a los cuales Aspenaz debía enseñarles la lengua y la literatura de los babilonios"

En esta ocasión me abstendré de ahondar en los datos históricos, simplemente veamos grosso modo que Jerusalén cayó bajo el imperio de Babilonia, y entre los deseos del rey Nabucodonosor se encuentra en que enlisten a jóvenes sabios y aptos para el servicio en el palacio. Entre estos jóvenes se encontraban Daniel, Ananías, Misael y Azarías.

Sin duda fue un reto para estos jóvenes ser entrenados y adaptarse a las formas de pensar de los babilonios. El propósito de este entrenamiento era transformar a judíos en babilonios. Todo resultaría nuevo para estos judíos, un nuevo país, un nuevo idioma, nuevas costumbres, etc. Los maestros Babilonios tendrían que hacer un lavado de cerebros a estos cuatro jóvenes judíos, y enseñarles a vivir y pensar como babilonios.

Sus nombres fueron cambiados:
  • El nombre de Daniel que significa “Dios es mi juicio” fue cambiado por “Bel protege su vida”. 
  • Ananías significa “El Señor muestra su gracia” pero su nuevo nombre Sadrac significa “ejercito (soldado) de Aku (el dios de la luna). 
  • Misael significa “¿Quién cómo Dios?” y su nuevo nombre Mesac significa “Quien es como Aku es?”. 
  • Azarías significa “El Señor es mi ayuda” pero “Abednego” significa “Siervo de Nebo (Nego)”.
Un nuevo lenguaje, y nuevos nombres no fueron un problema, la gravedad surgió cuando costumbres contraria a la ley de Moisés querían ser impuestas sobre ellos.

El rey les asignó raciones diarias de la comida y del vino que se servía en la mesa real (Daniel 1:5a). He ahí el problema, estas raciones de la comida del rey, estaban dedicadas a dioses falsos y eran preparadas de manera contraria a lo establecido por la ley (ceremonial) (Lev. 17:10-16).

Ante tal oferta, Daniel y los otros jóvenes, decidieron abstenerse (no contaminarse) y tomar otra opción, que fue permitida por Dios (ver Daniel 1:8-18). ¿Puedes verlo? Parece algo simple, pero estos jóvenes están haciendo algo radical, están yendo contra el sistema idolátrico de aquel entonces, están con todo su corazón exaltando a Dios aún sobre cualquier riesgo.

¿Nos conformamos al sistema de este mundo o a la cultura llena de subjetivismo y de antivalores cristianos? ¿Haremos resistencia o cederemos?

Los cuatro jóvenes decidieron sobre todo honrar a Dios y Su palabra. Tomemos su ejemplo y honremos al Señor en todo lo que hagamos, basemos nuestros pensamientos en las Escrituras, la cual permanecerá para siempre. No pensemos como el mundo quiere que pensemos, que nuestro estilo de vida sea definido por lo que el Señor nos ha revelado.-