viernes, 18 de septiembre de 2015

Mi necedad, Su Sabiduría




Los sinónimos de la palabra necio no son muy agradables, entre ellos se encuentran algunos como: tonto, idiota, imprudente, etc. Pero, ¿qué es ser necio? 
Alguien lo definió de la siguiente forma:
"Persona que insiste en los propios errores o se aferra a ideas o posturas equivocadas, demostrando con ello poca inteligencia"
Una definición bastante concisa y clara.

Más de alguna vez nosotros hemos actuado neciamente, y no te sientas ofendido, no te rasgues las vestiduras. Hemos sido necios. Pero ¿cómo un hijo de Dios puede caer en la necedad? Las formas pueden ser distintas pero el fondo es siempre el mismo: "desear o hacer ciertas cosas de la manera que nosotros queremos".

Hemos hablado de la soberanía de Dios más de alguna vez, aceptamos esta hermosa doctrina...pero ¿por qué hay cosas que queremos hacer a nuestra manera, aunque eso signifique desobedecer al Señor?, visto de otra perspectiva ¿por qué no queremos hacer las cosas a la manera de Dios?. La respuesta es, por el pecado que aún hay en nosotros.

¿Deseas ejemplos de cuando somos necios? Bueno, se me ocurren los siguientes:
- Cuando oramos por cosas que ciertamente van en contra de la voluntad de Dios.
- Cuando queremos sujetarnos a interpretaciones de la Biblia, que ciertamente van en contra la totalidad de la revelación de Dios.
- Cuando no he tomado en serio mi vida cristiana.

Al contemplar nuestra necedad en cualquiera de sus formas, podríamos deprimirnos, molestarnos y querer hacernos creer que todo está bien, sin embargo no es así, debemos lidiar con este pecado. "Pero si por el Espíritu hacéis morir" (Rom. 8:13) la necedad y cualquier pecado en nuestra vida, viviremos.

La sabiduría de Dios.

Ante ese remanente de necedad que nos lleva a situaciones díficiles, brilla con todo fulgor la grande y perfecta sabiduría de Dios, las Escrituras declaran que:

La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén. (Apocalipsis 7:12)

Porque Jehová da la sabiduría,
Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.
(Pro. 2:6)

Él es la fuente inagotable de sabiduría, la cual es santa, perfecta, amorosa y completa. La Creación es evidencia de su magnificente sabiduría y poder.

Entonces, ¿por qué aferrarnos a formas o pensamientos necios que solamente nos llevan a la tristeza y a la desesperación? Desechemos cualquier tipo de necedad en nosotros y vivamos bajo la sabia soberanía de Dios.

¿Cómo combatir la necedad?
La Biblia nos dice:

"Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada." (Santiago 1:5)
Aplica tu corazón a la enseñanza, y tus oídos a las palabras de sabiduría (Proverbios 23:12)

El corazón del entendido adquiere sabiduría; y el oído de los sabios busca la ciencia. (Proverbios 18:15)

La sabiduría podemos obtenerla exponiendo nuestro corazón a la palabra del Señor, pidiendo a Dios que nos de la gracia para comprender Su palabra y aplicarla a nuestra vida. Pidamos, busquemos la sabiduría.

La Biblia también nos advierte claramente lo siguiente:

Cesa, hijo mío, de oír las enseñanzas
Que te hacen divagar de las razones de sabiduría.
(Proverbios 19:27)


El hombre que se aparta del camino de la sabiduría
Vendrá a parar en la compañía de los muertos.
(Proverbios 21:16)

Estimados lectores, es mi oración que el Señor nos guié a cada uno a vivir para Su gloria, guardando en nuestro corazón Su Palabra y humillándonos cada día ante Él.