martes, 13 de octubre de 2015

Santidad: La doctrina casi olvidada

Sed santos

Por lo tanto, vivan como hijos obedientes de Dios. No vuelvan atrás, a su vieja manera de vivir, con el fin de satisfacer sus propios deseos. Antes lo hacían por ignorancia, pero ahora sean santos en todo lo que hagan, tal como Dios, quien los eligió, es santo (1 P 1.14–15).

Existen mensajes que son muy claros en la Biblia, existen otros en los cuales necesitaremos un mayor involucramiento de nuestra parte para comprenderlos. La santidad, es de esos temas que encontramos claramente en las Escrituras.

¿Que es santidad?

A continuación una breve pero concisa definición:

SANTIDAD—[Del lat. sanctitatem] Perfección moral. Estado de quien se destaca por la pureza. En las Sagradas Escrituras, la santidad tiene dos sentidos muy distintos. 1) Es la separación del mal y del pecado; y 2) Es la dedicación completa al servicio del reino de Dios. [1]

En otras palabras, ser santos es estar separado del pecado y dedicado totalmente a Dios.

La Biblia nos exhorta continuamente a la santidad:

Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación (1 Tes. 4:7)

ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.
(Rom. 6:13)

Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré, Y seré para vosotros por Padre, Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso. ( 2 Cor. 6:17-18)

Los versículos anteriormente citados son claros y efectivamente nos llaman a:

  • Alejarnos o separarnos de toda inmoralidad.
  • Presentar todo nuestro ser ante Dios para su Gloria.
  • Evitar intencionalmente todo aquello que nos desvía de una vida de santidad.

¿Como vivir en santidad? o ¿Cómo ser santos? Esa respuesta, también la encontramos en las Escrituras y las presentaré en el siguiente post.









[1] De Andrade, C. C. (2002). En Diccionario Teológico: Con un Suplemento Biográfico de los Grandes Teólogos y Pensadores (p. 274). Miami, FL: Patmos.