miércoles, 23 de diciembre de 2015

3 formas de ayudar a tu prójimo

Ayuda a tu prójimo


Jesús dijo: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, en estas palabras se resume seis de los diez mandamientos. El amor es acción no solo palabras. Una de esas acciones es ayudar a nuestro prójimo.

Usualmente, cuando oímos las palabras ayudar a otros, las asociamos con dar dinero o bienes a alguien. Lo cual podría ser cierto, sin embargo las necesidades materiales son las necesidades más pequeñas del ser humano. Hay mejores formas de ayudar a otros, he aquí algunas:

Dando palabras de aliento: Las personas adolecen de muchas cosas, sin duda, necesitan escuchar palabras que les den esperanza y luz en medio de la oscuridad. ¿Cuán a menudo confortas sinceramente a tus familiares o amigos?

Inspirando: Muchos van por la vida frustrados, sin deseos de nada. Es aquí nuestra oportunidad para desafiarlos, para mostrarles que hay algo mejor después de ese Mar Rojo, que las cosas podrían mejorar.

Por último, y la mejor de las anteriores, predicar el Evangelio: Todos necesitamos oír y seguir oyendo el Evangelio hasta el último día de nuestras vidas. A veces pensamos que el mensaje del Evangelio solamente es para los inconversos, ¡cuán equivocados estamos!

La palabra “evangelio” significa “buenas noticias” ¿por qué limitarnos a oír esta buena noticia, solamente un par de veces?

Para ti y para tus familiares o amigos, el Evangelio de Jesucristo, es un mensaje que contiene esperanza, desafíos, inspiración y consuelo. La buena noticia, es que estábamos perdidos pero Cristo vino a buscarnos, dio su vida por nosotros, y por Él, somos declarados inocentes delante de Dios y no solo eso, sino que somos llamados hijos de Dios, y hay más aún, seremos un día glorificados y habitantes de una patria celestial. Pero mientras eso llega, Jesucristo prometió estar con nosotros todos los días. ¿Acaso eso no consuela o inspira?

Como ves, ayudar a otros no solamente se puede hacer con dinero o bienes. Sí tenemos a Jesucristo y sí estamos en Él y Él en nosotros, tenemos riquezas abundantes para compartir con otros. No nos quedemos de brazos cruzados, ayudemos, prediquemos y si podemos suplir para una necesidad material, también hagámoslo.


¿De qué otra forma podríamos ayudar a nuestro prójimo?