domingo, 31 de enero de 2016

Descubriendo la soberanía de Dios.



Todo inicia y finaliza en Dios, de hecho, no hay nada en el universo que no sea para gloria de Su nombre. Antes de entrar de lleno a las doctrinas de la gracia, es necesario conocer un aspecto muy esencial de Dios. No conoceremos este aspecto, por mera intuición sino por la Biblia. 
¿Cuál es este aspecto al que me refiero? La soberanía de Dios.

Las Escrituras nos enseña claramente que Dios es soberano

De Génesis a Apocalipsis, la Biblia nos da testimonio de que el "reinado de Dios será para siempre y siempre" y "que todo lo que hay en el cielo y en la tierra le pertenece", de tal modo que en su mano hay "tal fuerza y poder, que no hay quien te resista". Por esta razón, la doctrina de la soberanía de Dios no es ajena a las Escrituras. (Ver Éxodo 15:18, 1 Crónicas 29:11-12; 2 Crónicas 20:6; Salmo 22:28)

La soberanía de Dios y el Universo.

Dado que Dios reina sobre todas las cosas y todo lo que hay le pertenece. Entonces ¿cuál es la relación de todo lo que existe con Dios y su soberanía?, ¿qué significa que Dios sea soberano?.
Por el testimonio de las Escrituras, podemos decir sin dudar que la relación de todo el universo con el Dios soberano, es directa. Ya que Él ejerce su voluntad sobre todo lo creado, Dios dice de Sí lo siguiente: 
"Ved ahora que yo, yo soy,
Y no hay dioses conmigo;
Yo hago morir, y yo hago vivir;
Yo hiero, y yo sano;
Y no hay quien pueda librar de mi mano."

Su poder soberano y conocimiento perfecto es "desde tiempos antiguos" ejercido en el universo. Desde la eternidad hasta la eternidad, Dios será siempre soberano.
Esto, nos lleva a pensar que si Dios es soberano, y que si es Rey sobre todo, Él puede hacer en la tierra todo le plazca según su perfecta y santa voluntad. A muchos no nos gusta esta idea, un Dios que hace y permite solo lo que Él desea, y ¿donde está mi voluntad? ¿soy yo un robot? ¿una pieza de ajedrez?. Absolutamente no, no somos robots o piezas de ajedrez. Pero debemos dejar las cosas claras, Él es Creador, nosotros las criaturas. El es el Rey y nosotros siervos.

Pero Dios no un simple creador o rey, no, Él es puro, santo, perfecto, sabio, amoroso, que no se deleita en la maldad, que ama y hace justicia. El es un gran Rey.

La soberanía de Dios y yo.

Ya hemos visto que la relación de Dios con el universo es directa, y que Él hace lo que le place en todo lo creado. Pero ¿qué de mi? ¿hace Dios lo que quiere conmigo? ¿soy autónomo? ¿tengo voluntad?. Aunque ciertamente es un tema extenso, podemos decir, en base a lo que las Escrituras dicen lo siguiente: a) Si, Dios hace lo que quiere con nosotros, Él es Dios, por ello el profeta Isaías dice:

 "!Ay del que pleitea con su Hacedor! !!el tiesto con los tiestos de la tierra! ¿Dirá el barro al que lo labra: ¿Qué haces?; o tu obra: ¿No tiene manos?"
b) No somos autónomos, de ser así, Dios no sería soberano. 
c) Si tenemos voluntad, pero todo lo que deseamos (fuera de Cristo) es pecaminoso y torcido. No hay justo alguno, no hay quien busque a Dios, escribió Pablo.  Es cuando estamos en Cristo, que deseamos hacer lo agradable delante de Dios.

Para comprender mucho mejor las doctrinas de la gracia, debemos considerar esta idea: Dios es soberano y hace todo cuanto a Él le place. Y todo lo que Él hace es bueno y para gloria de Su nombre.