martes, 16 de febrero de 2016

El Rey Humilde y las "superstars cristianas"



Cristo es el mayor ejemplo de todas las buenas virtudes. Con mucha razón y autoridad, él pudo decir: "Aprended de mi". Y son tantas las cosas que tenemos que aprender de Él. Por ejemplo, su humildad.

El Rey Humilde.


Cuando escuchamos la palabra "rey", imaginamos a un personaje que vive en un palacio, rodeado de lujos y quién muy a menudo participa de grandes banquetes. Pero con Jesús, no fue así.

Siendo, él el Rey de reyes, tomó forma de siervo y vino a nacer no en un hermoso y dorado palacio, ni mucho menos en una casa rodeada de lujos. No, él nació en un establo. ¿Puedes imaginarlo? El que tenía toda la gloria y honor, siendo acobijado en un pesebre.

Es más, la Biblia nos enseñan que Jesucristo  creció en un humilde pueblo llamado Nazareth, el cual pertenecía a una ciudad despreciada llamada Galilea (Mt. 2:23). Desde su nacimiento, Jesucristo estaba mostrando algo sublime: la belleza de la humildad.

El Rey de reyes, es el vivo ejemplo de humildad, por tal razón Pablo escribe:

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.(Filipenses 2:5-8)

Una era de "superstars cristianas".

Dos mil años después, el ejemplo de Jesucristo, está siendo olvidado por muchos de sus seguidores. 
En ese anhelo de atraer al mundo a la iglesia, haciendo uso de cualquier cosa (bíblica o no), muchos han caído en la trampa del estrellato.

Pastores, evangelistas, maestros, líderes, "salmistas", muchos han caído en esta trampa y actúan tal cual prepotente estrella de Hollywood. Lo que ellos dicen (bíblico o no) es definitivo, no puede ser cuestionado por nadie. Ansían el reconocimiento y la popularidad. El aplauso es el alimento preferido de sus corazones. El púlpito se ha convertido en un gran escenario para el yo. No importa si Dios lo aprueba o no.

El evangelicalismo ha creado -sabiéndolo o no- sus propias superstars humanistas, paganas y con un mensaje cristiano ligth.

Lo más triste del caso es que mucho han sido encantados por estas estrellas.

Éstas superstars enfermas de megalomanía son atractivas para muchos por su actitud carismática, sin embargo tras toda esa fachada, se puede encontrar arrogancia, vanidad y ambición de reconocimiento. 


Identificando a una superstar

Expandiendo lo que antes mencioné, podemos identificar una superstars por los siguientes aspectos:
- Un extremo e insaciable deseo de ser reconocido.
- Ambivalencia maliciosa: Un día dice si, otro día dice no...todo lo que sea necesario para simpatizar con muchos. 
- Desprecio y mezquindad hacia otros.
- Desprecio por la palabra de Dios: Sus interpretaciones se anteponen a lo que Dios quiere decir, sus sueños, revelaciones, cantos proféticos, y muchas cosas más, son de mayor importancia. No importa lo que Dios diga. No importa la Biblia

Quienes son o buscan ser una "superstar", están sirviendo a un ídolo terrible: el yo. Ellos mismos se han convertido en sus propios dioses y eso es algo que Dios no dejará pasar por alto.

Examinémonos a la luz de las Escrituras. Esta trampa es sutil, pero puede ser superada cuando reconocemos que la gloria le pertenece a Dios y nos sometemos a Su voluntad.