miércoles, 6 de abril de 2016

¿Por qué estar en contra de declarar o decretar?

Aprovechando que cierto lector ha enviado cierta inquietud, quiero responder de forma abierta mediante este post.

La pregunta: ¿Por qué escribes tanto en contra de declarar o decretar? ¿Por qué estar en contra de declarar o decretar?.

En realidad son dos preguntas, y espero que las respuestas logren satisfacer la inquietud de dicho lector y de otros.

¿Por qué escribo tanto en contra de declarar o decretar? No se si realmente escribo demasiado en contra de declarar o decretar, sin embargo lo hago porque en el pasado ésta práctica, era algo que hacía con mucha frecuencia. En el pasado, estaba convencido que si al final de cada oración decía: "lo declaro", pues recibiría lo que pedía. Si no recibía lo que pedía, entonces yo no tenía la suficiente fe. Pero, por más que declaraba, no pasaba nada. Hasta llegue a oír de que tienes que imaginar cómo Dios te respondería (visualización) y de atar toda palabra que viniera en contra de tu decreto (aún hoy, no se que significa atar palabras).

Pero en medio de esa frustración y deseo de "recibir más fe para llamar cosas que no son", escuché algunos sermones del pastor Chuy Olivares, luego oí algunos de Miguel Nuñez, luego de John MacArthur y mientras comparaba lo que ellos decían con lo que la Biblia enseña, me di cuenta que lamentablemente estaba en un error. Que el problema no era mi falta de fe sino que la práctica de declarar o decretar no es bíblico.

¿Por qué estar en contra de declarar o decretar?

Porque no es bíblico. No hay sustento en las Escrituras para hacer eso. Dios no tiene ningún compromiso con nuestros decretos, visualizaciones, cancelaciones, etc. Él es Dios. Él es Soberano.