sábado, 7 de mayo de 2016

¿Por qué rechazar el método alegórico?



¿Has escuchado sobre la interpretación alegórica? y ¿sabes cuáles son los problemas producidos por este método de interpretación?

El método alegórico y sus inicios.

Primero veamos un pequeño concepto de alegoría:
"La alegoría es una ficción mediante la cual una cosa representa o simboliza otra distinta" - J. M. Martínez
La interpretación alegórica surge en la antigua Grecia, permitiendo encontrar en poemas y escritos antiguos algunos significados que aparentemente estaban ocultos. Los filósofos fungían como intérpretes, desvelando los grandes secretos.

Éste método llegó al pueblo judío, que de alguna manera fue influenciado por el pensamiento helenistico (griego). Encontramos a Aristóbulo y Filón, como alegoristas reconocidos en el judaísmo del siglo II. La factibilidad y popularidad del método alegórico, influyo en algunos líderes de la Iglesia cristiana. Los alegoristas más reconocidos, fueron: Clemente y Orígenes. Ellos estaban convencidos que solo la interpretación alegórica de la Biblia podía proporcionar el significado profundo y verdadero del texto.

Los reformadores del siglo XVI y el método alegórico.

El método alegórico llegó a predominar de modo sorprendente a lo largo de la historia de la Iglesia hasta la reforma del siglo XVI.

El principio de Martín Lutero fue: "Debemos mantener al sentido simple, puro y natural de las palabras, según lo exigido por la gramática y el uso del lenguaje creado por Dios entre los hombres" (Werker). El reformador notó e hizo ver cual es el grave problema del método alegórico: el texto puede significar lo que el alegorizador quiera.

Juan Calvino también rechazó el tradicional método alegórico, de todo corazón como lo hizo Lutero: ya que no sólo permite al intérprete extraer cualquier sentido que deseaba del texto sino que oscurecía efectivamente el verdadero sentido - el sentido pretendido por el Espíritu.

El subjetivismo del método alegórico

El método alegórico y su uso actual.

Aunque el método alegórico ha perdido fuerza con el paso del tiempo, hay muchos predicadores que se aferran a esta forma de interpretar las Escrituras. Buscan significados ocultos, haciendo de la lectura y del estudio algo estresante y a la vez se desvían del sentido original.

Buscan en genealogías, nombres de ciudades y eventos algún dato que pueda proveer un significado profundo y oculto del texto. Excluyendo de esta manera, al texto de su contexto histórico, cultural y gramatical.

En definitiva, debemos rechazar el método alegórico por no proveer una verdadera interpretación de las Escrituras.

Tengamos en cuenta que "la verdadera exegesis consiste en que el interprete saque del texto el pensamiento del autor, no que meta en él su propio pensamiento con la ayuda de una fantasía incontrolada"