lunes, 15 de agosto de 2016

Ejercítate para la piedad


Ejercítate para la piedad ( I Tim. 4:7b)

Los juegos olímpicos en Brasil, es un evento que está dando de qué hablar, por los récords superados, por las lesiones, por las historias tras los competidores. Es sorprendente también, la preparación previa de cada uno de los participantes en los juegos. Años y años preparándose para ese momento.

Para el apóstol Pablo, posiblemente no era desconocida la disciplina griega respecto a la preparación física. 

En ese sentido, él utiliza esta metáfora deportiva para transmitir un mensaje útil y vital para el ministerio pastoral de Timoteo y para todo creyente.

La palabra que el apóstol Pablo utiliza es “gymnaze”, de la cual proviene el sustantivo “gimnasio”. De tal modo que, Pablo está exhortando a Timoteo a entrenarse o disciplinarse para la vida piadosa. Tal como dice Hendriksen “el ejercicio que se le exhorta a realizar es de carácter espiritual” [1]

Walvoord añade: “El entrenamiento de Timoteo debía ser para promover la piedad (cf. 1 Ti. 2:2), no la buena condición física. Pablo usó con frecuencia analogías atléticas para destacar la necesidad de tener disciplina espiritual (cf. especialmente 1 Co. 9:24–27).[2]

Ante los falsos maestros que promovían mitos y falsas enseñanzas, el joven Timoteo “necesitaría mucha sabiduría para distinguir entre lo que debía enfocarse y lo que debía desechar” [3]

Así que, Pablo posiblemente se refería a algunas comparaciones, entre las tales:

a) Así como los atletas se preparan hasta lo más que pueden, así debía prepararse también Timoteo, según la gracia del Señor, para alcanzar la meta.

b) Así como el atleta se desprende de todo impedimento para ejercitarse con mayor facilidad, así también Timoteo debía desprenderse de todo lo que estorba su progreso espiritual.

Tales comparaciones no son únicamente para consideración de Timoteo, sino que son para nosotros también.



[1] Comentario a Primera carta de Timoteo, W. Hendriksen
[2] Walvoord, J. F., & Zuck, R. B. (1996). El conocimiento bíblico, un comentario expositivo: Nuevo Testamento, tomo 3: 1 Corintios-Filemón (p. 311). Puebla, México: Ediciones Las Américas, A.C.
[3] Nuevo Comentario Bíblico, editado por G. J. Wenham, J. A. Motyer, D. A. Carson y R. T. France