sábado, 17 de diciembre de 2016

Cuando los apóstoles fueron confundidos con dioses


Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado. Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo. Entonces la gente, visto lo que Pablo había hecho, alzó la voz, diciendo en lengua licaónica: Dioses bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros. Y a Bernabé llamaban Júpiter, y a Pablo, Mercurio, porque éste era el que llevaba la palabra. Y el sacerdote de Júpiter, cuyo templo estaba frente a la ciudad, trajo toros y guirnaldas delante de las puertas, y juntamente con la muchedumbre quería ofrecer sacrificios. Cuando lo oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropas, y se lanzaron entre la multitud, dando voces y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay. En las edades pasadas él ha dejado a todas las gentes andar en sus propios caminos; si bien no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones. Y diciendo estas cosas, difícilmente lograron impedir que la multitud les ofreciese sacrificio. (Hechos 14:8-18 RVR60)
Es interesante notar en la porción antes citada algunos aspectos importantes:

a) La reacción de la multitud ante el milagro.

b) La respuesta de los apóstoles.

Antes de esto, conozcamos un poco sobre Listra:

Listra (gr. Lústra, “que se desvanece [disuelve]”). Ciudad de Licaonia, que formaba una parte de la provincia romana de Galacia. Fue fundada c 6 a.C., y estaba habitada por veteranos romanos. Fundada por Augusto con un núcleo aristocrático de ciudadanos con derecho a voto, un grupo que probablemente honrarí­a la posición civil de Pablo como ciudadano romano. [1]

Podemos decir con mucha certeza que Listra era una ciudad totalmente influenciada por el imperio Romano. Cada habitante tenía en claro cuál era su relación con Roma y con los dioses que ellos adoraban. La mitología romana, al igual que la griega, era muy extensa. Existían dioses, semi-dioses y los emperadores (que venían a ser como semidioses para el imperio Romano)

a) La reacción de la multitud ante el milagro.

Cuando Bernabé y Pablo llegan a la ciudad de Listra, encuentran a su camino a un hombre “imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado”. Luego vemos que Dios obra por medio de Pablo, haciendo que aquel hombre que jamás había andado, pueda caminar. De hecho el texto dice que “saltó, y anduvo”. Cuando el poder de Dios tocó su cuerpo y se levantó con fuerza.

Ante tal evento, la multitud que estaba cerca reacciona y dicen: “Dioses bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros. Y a Bernabé llamaban Júpiter, y a Pablo, Mercurio, porque éste era el que llevaba la palabra.”

Al ver el milagro, ellos piensan que Bernabé y Pablo son dioses. Y esto nos lleva a dos preguntas:

1. ¿Por qué pensaban que los dioses podían tomar semejanzas de hombres?

La multitud grita: “Dioses bajo la semejanza de hombres” la palabra utilizada para la expresión “bajo la semejanza” [Gr. Homoioœ, ὁμοιωθέντες ], puede traducirse como “parecido a”. Por lo tanto, para esta multitud, Pablo y Bernabé, eran dioses que habían tomando forma de hombres. Pero ¿de dónde surge esta idea, de que dioses toman forma de hombre? De la mitología griega.

La NET Bible dice: “La cultura griega hablaba de "hombres divinos". En esta región hubo una historia de Zeus y Hermes visitando la zona (Ovidio, Metamorfosis 8.611-725). Los lugareños no los reconocieron, así que el juicio siguió. La multitud presente estaba decidida a no cometer el error una segunda vez.”

En la mitología griega se decía que “Júpiter disfrazado de mortal, y Mercurio, el descendiente de Atlas [visitaron] Mil casas, buscando un lugar para descansar: mil casas estaban cerradas y atornilladas. Pero uno los recibió.” [2]

Al ser testigos del milagro, la multitud está segura que tal evento no puede ser obra más que de los dioses y en un lenguaje desconocido (idioma de Licaonia) para Pablo y Bernabé, celebran que los dioses han descendido una vez más. Fue hasta que los preparativos del sacrificio iniciaron que los apóstoles entendieron que estaba sucediendo.

2. ¿Quiénes eran Júpiter y Mercurio?

- "Júpiter, es el dios romano asimilado a Zeus. Es el gran dios por excelencia del panteón romano. Aparece como la divinidad del cielo, de la luz diurna, del tiempo atmosférico y del rayo y el trueno. En Roma reina en el Capitolio, especialmente consagrado a él, y en particular en su cumbre sudoriental (el Capitolium propiamente dicho)

- Mercurio, el dios romano Mercurius, se identifica con el Hermes griego [...] Después de su helenización se le representa como mensajero de Júpiter." [3]

Vemos entonces que, por los nombres dado a Pablo y Bernabé, aquellos habitantes consideraban que el poder venía de Bernabé y Pablo se encargaba de ejecutar dicho poder.

Los habitantes romanos eran severamente religiosos, los dioses, mitos y héroes, eran determinantes en su perspectiva de la vida y del universo.

b) La respuesta de los apóstoles.

Cuando Pablo y Bernabé se dan cuenta de la gravedad del asunto, ellos con mucha franqueza e indignación dicen: “Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay. En las edades pasadas él ha dejado a todas las gentes andar en sus propios caminos; si bien no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones.”

La respuesta apela a varios asuntos:

1. Ellos no eran dioses

2. El propósito de ellos, no era fomentar más mitos sino un mensaje de conversión.

3. Ellos llaman “vanidades” al culto romano. Diciendo con esto que, todo aquello que ellos hacían para sus dioses era inútil y sin valor.

4. Anuncian al Dios vivo: El Dios que da la lluvia, da sustento y alegría, el que da la vida. Con esto los oyentes debían considerar que sobre sus dioses fabricados, hay un Dios verdadero y vivo que hizo todo cuanto existe.

Esta respuesta sin duda que dejó sorprendidos a los de Listra, pero a pesar de esta respuesta, les resultó difícil que no ofrecieran el sacrificio.

Algunas consideraciones prácticas:

a. La idolatría es abordada seriamente en las Escrituras. Y hemos de entender que la idolatría no se refiere únicamente a rendir adoración u honor a un ente religioso sino también puede tratarse de cosas materiales o personales. El llamado apostólico es a huir de la idolatría.

b. No podemos atribuirnos a nosotros la gloria de Dios.

Evidentemente los apostoles rechazaron la actitud de los de Listra, ya que el milagro no había sido obra de ellos sino de Dios. El poder viene de Dios no de nosotros, por lo tanto la gloria y el honor le pertenece a Él. Hoy día, existen muchos falsos maestros que se presentan a sí mismos como grandes, poderosos, “mega-ungidos”, y dignos de ser admirados por como Dios los usa. ¿No es esto robar la gloria de Dios? Claro que sí. Está escrito: Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, mas al altivo mira de lejos.

c. Debemos predicar el evangelio del Dios vivo

Estamos en un mundo lleno de confusión y de falsa doctrina, si Dios nos permite hablar de Su palabra. Hablemos de manera responsable y diligente. No añadamos y no quitemos elementos al glorioso evangelio de Dios.



[1] Diccionario Enciclopédico de Biblia y Teología: http://www.biblia.work/diccionarios/listra/ (Consultado el 16 de Diciembre de 2016)

[2] t.d.a.: Metamorphoses Book VIII (A. S. Kline's Version), Bk VIII:611-678 Lelex tells of Philemon and Baucis: http://ovid.lib.virginia.edu/trans/Metamorph8.htm#482327670 (Consultado el 17 de Diciembre de 2016)

[3] Diccionario de mitología griega y romana, Pierre Grimal