martes, 21 de febrero de 2017

El abismo



Actualmente estoy estudiando la doctrina del Infierno, y uno de los libros que me está siendo de mucha ayuda es la obra titulada "Gran diccionario enciclopédico de la Biblia, Editor General: Alfonso Ropero". Dicho libro ha sido publicado por Editorial Clie. En mi estudio, he encontrado el siguiente aporte sobre el término "Abismo". Como podrán notar a continuación, esta obra es profunda y muy académica.

Para más información sobre el libro, pueden hacer clic aquí 
ABISMO Heb. 8415 tehom, תְהוֹם, significa aguas subterráneas y alude al caos de las corrientes primitivas de las que brotó la creación; gr. 12 abyssos, ἀβύσσος = «hondura», «sin fondo». 
La palabra tehôm aparece unas veinte en el AT (p.ej. Gn. 1:2; 7:11; 8:2; Job 38:14, 16, 30; Sal. 42:8; 104:6) y suele traducirse casi siempre como «abismo»: inmensidad de las aguas primordiales de las que todo ha brotado. Tehôm, nombre común masculino, guarda relación etimológica con Tiamat, diosa madre acádica de las aguas primigenias, «la madre del Abismo que forma todas las cosas» (Poema de la creación 2, 19), incluidos los dioses. Aguas primigenias vencidas por Marduk, a través de un proceso civilizador violento que marca el surgimiento de la cultura.
En el relato de la AT de creación no hay rastro de politeísmo alguno, todo ha quedado desacralizado y referido al poder soberano de Dios, que «en el principio» crea y ordena por su sola palabra. En la cosmogonía hebrea el «abismo» es el «océano primordial» en conexión directa con las «tinieblas» que envolvían todo lo existente, cielo y tierra (Sal. 24:2; 136:6). Lo que significa que este abismo acuático no se encontraba bajo tierra, sino encima. La tierra estaba sumergida y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas. Las tinieblas son un elemento negativo que viene a completar la descripción de lo que todavía no era la tierra en aquella primera situación. 
La creación de la luz puso el remedio. A continuación Dios separó las aguas que estaban sobre el firmamento de las que estaban debajo. A estas aguas de abajo se referirá en adelante la palabra tehôm como el depósito de agua subterránea del que brotan las fuentes y los ríos (Gn. 7:11; 8:2; 49:25; Dt. 8:7; 33:13; Sal. 104:6).
Posteriormente, tehôm se asocia con el > Seol, donde están los muertos, en el fondo del abismo (Prov. 9:18), en las regiones oscuras donde son castigados los reyes de Tiro, Babilonia y Egipto por su crueldad y orgullo. Este es el abismo al cual los espíritus inmundos rogaron a Jesús que no les enviara (Lc. 8:31). En el NT aparece como descripción del > Hades (Ro. 10:7), la región de los muertos, y especialmente el > Tártaro o > Gehenna, la parte concreta donde las almas impías permanecen confinadas para su castigo (Lc. 8:31; Ap. 9:1; 11:7; 20:1, 3; 2 Pd. 2:4). En el
En el judaísmo apocalíptico de la época el abismo es la prisión donde sufren castigo los demonios (Enoc 10:4-6; 18:11-16; Jubileos 5:6-10). El Apocalipsis se refiere siempre al abismo sin fondo como el lugar donde los poderes satánicos están encerrados hasta su castigo posterior en el lago de fuego (Ap. 9:1,2; 20:10). En 9:1-11 se dice que una estrella caída del cielo recibe las llaves del abismo, del cual surgen espesas tinieblas y agentes devastadores cuyo rey es > Abadón o > Apolión, el «destructor». Se representa al imperio perseguidor de la Iglesia como una bestia que surge del abismo (Ap. 11:7; 17:8). Durante el reino milenario de Cristo, Satanás será confinado en el abismo y se verá imposibilitado para engañar y actuar (Ap. 20:1,3). 
Véase AGUA, CREACIÓN, FIRMAMENTO, HADES, TÁRTARO, TIERRA. 
BIBLIOGRAFÍA: O. Böcher, ἀβύσσος, abyssos”, en DENT I, 9-11; J. Day, God’s Conflict with the Dragon and the Sea. Echoes of a Canaanite Myth (Cambridge Univ. Press 1985); G. von Rad, El libro del Génesis (Sígueme 1988); I. Rapaport, The Babylonian Poem Enuma Elish and Genesis Chapter One (Hawthorn Press, Melbourne 1979); H. Renckens, Creación, paraíso y pecado original (Guadarrama, Madrid 1969); D.T. Tsumura, The Earth and the Waters in Genesis 1 and 2 (JSOTSup 83, Sheffield 1989); M. K. Wakeman, God’s Battle with the Monster: A Study in Biblical Imagery (Brill, Leiden 1973). A. ROPERO