miércoles, 3 de mayo de 2017

¿Soy calvinista?

En este breve post, pretendo responder a una pregunta que me hecho a mi mismo, y que he recibido de vez en cuando. La respuesta posiblemente desagradará a muchos y talvez sea de agrado para algunos pocos. Pero mi fin, es sentar bases y dejar clara mi posición teológica, la cual sigo desarrollando con los días -toda teología es perfectible, sino veamos la historia.

¿Soy calvinista? Mi respuesta es si y no.
Pero antes de entrar en detalles, quiero hacer algunas consideraciones necesarias.

a) ¿Qué es Calvinismo?

El calvinismo, es el nombre que se da al sistema de pensamiento teológico que fue formulado por Juan Calvino. Aunque se debe reconocer que no fue Calvino, el creador de todo lo que la teología reformada o calvinista comprende, sino que fue Juan Calvino quien presentó la doctrina paulina y evangélica junto con los desarrollos del Agustinianismo. Con el paso de los años, los post-reformadores, hicieron que el pensamiento calvinista fuese tomando más y mejor consistencia.

b) El calvinismo y el arminianismo

El Calvinismo y el Arminianismo son dos sistemas de teología que intentan explicar la relación entre la soberanía de Dios y la responsabilidad humana con respecto a la salvación. El Calvinismo es llamado así por Juan Calvino, teólogo francés que vivió en 1509 – 1564. El Arminianismo es llamado así por Jacobo Arminio, un teólogo holandés que vivió en 1560 – 1609.

Sus diferencias más marcadas las encontramos en su posición soteriologica (es decir respecto a la salvación):

El Arminianismo sostiene, los siguientes artículos respecto a la soteriología:

1. El libre albedrío o la capacidad humana. Este punto enseñaba que el hombre, aunque afectado por la caída de Adán, tenía la capacidad espiritual de escoger el bien espiritual, y era capaz de ejercitar la fe en Dios, a fin de recibir el Evangelio, y de este modo obtener por sí mismo la salvación.

2. La elección condicional. Este punto enseñaba que Dios puso Sus manos sobre todos aquellos individuos que sabía, o preveía, que iban a responder al Evangelio. Dios eligió a aquellas personas que Él vio que querrían ser salvadas por medio de su libre albedrío, a pesar de su estado natural caído; por supuesto que, de conformidad al primer punto del arminianismo, este estado no era de caída total o de depravación total.

3. La redención universal o expiación general. Este punto enseñaba que Cristo murió para salvar a todos los hombres; pero sólo de un modo potencial. La muerte de Cristo hizo posible que Dios perdonara a los pecadores, pero únicamente a condición que ellos creyeran.

4. La obra del Espíritu Santo en la regeneración está limitada por la voluntad humana. Este punto enseñaba que el Espíritu Santo, cuando comienza la obra de traer a una persona a Cristo, puede ser eficazmente resistido y Sus propósitos frustrados. No podría impartir vida a menos que el pecador quisiera voluntariamente que esta vida le fuera impartida.

5. La caída de la gracia. Este punto enseñaba que un hombre salvo, podría final y definitivamente perder la salvación. Esto es, por supuesto, el resultado lógico y natural de todo el sistema. Es decir, si el hombre debe tomar la iniciativa en su salvación, es él quien debe retener la responsabilidad del resultado final. [1]

Los Calvinistas sostienen lo siguientes cinco puntos (también llamadas "doctrinas de la gracia"):

1. Depravación Total
Esta enseña simplemente que el HOMBRE está MUERTO. La Biblia dice que tú y yo estamos muertos en delitos y pecados (Ef. 2:1-6) a menos que hayamos nacido de nuevo. ¡¡MUERTOS!! Mas que eso, el hombre o mujer que está muerto en pecado odia a Dios, y su "mente carnal" es "enemistad contra Dios" (Rom. 8:7). Su voluntad está totalmente en contra de Dios. Esta idea bíblica cambia mucho de lo que hoy se dice acerca de la salvación.

2. Elección Incondicional
Esto simplemente significa: Dios eligió dar a algunos hombres vida eternal, sin mirar nada bueno en ellos como una condición para amarlos y salvarlos.

3. Expiación Limitada
Cristo murió por un pueblo, es decir la Iglesia formada por judíos y gentiles.

4. Gracia irresistible.
La gracia salvadora de Dios no puede ser resistida. Gracia es el libre e inmerecido poder de Dios de salvar a una persona de sus pecados que, de otra manera, lo llevan al infierno. La gracia lleva al cielo a quien naturalmente debería terminar en el infierno eterno.

5. Perseverancia de los santos
El ultimo de los cinco puntos del Calvinismo enseña que Dios preserva a Su pueblo para que él nunca se pierda.

No pretendo explicar ambas posiciones teológicas, abunda la literatura relacionada a tal asunto, pero como verán la diferencia entre el sistema soteriologico del arminianismo y el calvinismo es evidente.

c) El calvinismo es confesional.



Oliver D. Crisp, en su libro "Salvando al Calvinismo: Expandiendo la tradición reformada", escribe que "ser calvinista es ser confesional". ¿Qué significa ser confesional? Significa adherir tu postura teológica a una confesión, en el caso de los presbiterianos se adhieren a la "Confesión de Westminster" y por otro lado los bautistas en su mayoría se adhieren a la "Confesión Bautista de Londres 1689" (dicho sea de paso que los presbiterianos y bautistas, en su mayoría son calvinistas). Si bien es cierto que no todos se adhieren totalmente a las confesiones, para el calvinista la confesión, es un documento eclesiástico muy importante.
(Admito que hay mucho que decir sobre esto)

Muy bien, volviendo a la pregunta ¿soy calvinista?

Si lo soy, en el sentido soteriologico, llevo casi 3 años estudiando los cinco puntos calvinistas respecto a la soteriologia. Y debo decir que son sólidos bíblicamente. Si bien no muchos están de acuerdo con la perspectiva del calvinismo respecto a la salvación, ésta no deja de ser bíblica y mas congruente, en contraste con el arminianismo.

Charles Spurgeon dijo: "No es ninguna novedad, entonces, lo que estoy predicando; no es una nueva doctrina. Amo proclamar aquellas grandes doctrinas antiguas apodadas Calvinismo, pero que son verdaderamente la verdad revelada de Dios, tal como es en Cristo Jesús." 
Si, Charles Spurgeon era calvinista. Otros buenos predicadores que eran calvinistas:
  • Jonathan Edwards.
  • George Whitefield.
  • William Carey.
  • David Brainerd.
  • John Stott.
  • F.F. Bruce.
  • Martyn Lloyd-Jones.
  • Robert Murray McCheyne.
Y otros predicadores actuales, que son calvinistas:
  • Tim Keller.
  • John Piper.
  • D.A. Carson.
  • David Platt.
  • J.I. Packer.
  • R.C. Sproul.
  • John MacArthur
Volviendo a mi pregunta, ¿soy calvinista?

No, porque no soy confesional. Si bien es cierto que admiro, leo y estudio la Confesión Bautista de Londres 1689, debo admitir que no soy confesional (ya percibo algunos dislikes). El por qué de esto, posiblemente se deba a que no he comprendido muy bien el confesionalismo (asunto que sigo estudiando)

Posiblemente, mi respuesta parezca ambigua, pero es así. Y si alguien gusta llamarme de manera peyorativa y burlona "calvinista" o "calviniano" o "calvin-boy", etc., y decir que "no creo en el Espíritu Santo" y otras cosas más, no pierdo el sueño por tales opiniones. La mayoría provienen de personas inmaduras.

Si alguno pensó que era totalmente calvinista, y me llamará heterodoxo, puede sentirse libre de hacerlo (y espero que sepa el significado de esa palabra), pero en realidad no lo soy.

Por último, quiero compartir lo siguiente:
Amo las doctrinas de la gracia y no me avergüenzo del mote de “Calvinista.” Creo en la soberanía de Dios. Estoy convencido que la Escritura enseña que Dios es completamente soberano no solamente en la salvación (llamando de manera efectiva y otorgando fe a aquellos a quienes Él escoge), sino también en todos y cada uno de los detalles de la obra de Providencia. “Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó” (Romanos 8:30). Y Él hace que “todas las cosas les ayudan a bien [a aquellos que aman a Dios], esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28). Es muy simple, Él “hace todas las cosas según el designio de su voluntad” (Efesios 1:11). 
Eso es lo que la gente comúnmente quiere dar a entender cuando hablan de “Calvinismo.” Cuando acepto esa etiqueta no estoy haciendo un juramento de alianza con el hombre Juan Calvino. No estoy afirmando todo lo que enseñó, y no estoy aprobando todo lo que hizo. Estoy convencido que Calvino fue un hombre piadoso, y uno de los mejores expositores bíblicos con una gran mente teológica que jamás haya existido, pero no estuvo siempre en lo correcto. De hecho, mis propias convicciones son bautistas, de modo que, por ningún medio soy uno de los devotos seguidores de Calvino. En otras palabras, cuando acepto la etiqueta “Calvinista,” es sólo por causa de la conveniencia. No estoy diciendo “yo soy de Calvino,” en el sentido corintio.  
Además, no soy uno de esos que usa el Calvinismo como motivo para justificar sus grandes resentimientos, desafiando a la gente a que contienda conmigo al respecto. Es verdad que puedo tornarme un poco batallador sobre ciertos puntos de doctrina – especialmente cuando alguien ataca un principio que va contra el corazón del evangelio, como la expiación sustitutiva, o el pecado original, o la justificación por la fe y el principio de la justicia imputada. Cuando uno de esos principios es desafiado, estoy listo para pelear. (Y tampoco me importa sacudirle el piso a cualquier cosa que ande por ahí y que sea la más reciente moda evangélica.) [2]
Sigo a Jesucristo, sigo el Evangelio. Al igual que muchos en el pasado, como Calvino, Lutero, Spurgeon. Todos cristianos.


[1] Tomado de "Los Cinco Puntos del Calvinismo" por W. J. Seaton 
[2] Tomado de "Por qué Soy Calvinista – Parte I … y por qué todo cristiano es Calvinista de alguna clase"