martes, 20 de junio de 2017

El peligro del liberalismo teológico


El peligroso liberalismo teológico, se ha vuelto popular en los últimos años, esto debido a las posibilidades que Internet ofrece para acceder a materiales que promueven abiertamente esta escuela. 
Pero ¿por qué llamamos peligroso al liberalismo teológico? Porque niega o rechaza la enseñanza cristiana histórica. James V. Heidinger II, en un artículo escrito hace unos días, presenta de manera detallada algunas características del liberalismo teológico, las cuales representan un daño serio a la cosmovisión cristiana evangélica.  A continuación se detallan, las marcas que Heidinger II, reconoce del liberalismo teológico:

Primero, el liberalismo ve el carácter de Dios como uno de pura benevolencia y, por lo tanto, sin ira. Todas las personas son Sus hijos, y el pecado no separa a nadie de Su amor, por lo tanto, ninguno se perderá. Este punto de vista afirma el concepto de universalismo, el punto de vista de que todas las personas serían salvas. Así, la necesidad de salvación o redención es negada.
En segundo lugar, el liberalismo cree que hay una chispa divina en cada hombre y mujer. Todas las personas, por lo tanto, son buenos en el corazón y solamente necesitan un estímulo orientación y educación. Todo lo que se necesita es la oportunidad para que su bondad natural se exprese. Así, la humanidad es básicamente buena, no pecadora, y la doctrina del pecado original es negada.
Tercero, el liberalismo ve a Jesucristo como Salvador sólo en el sentido de que Él era nuestro perfecto maestro y ejemplo. No era divino en ningún sentido, ni su vida reflejaba algo milagroso. Él no nació de una virgen, no hizo milagros, y no resucitó de entre los muertos. Así, Jesús era simplemente un hombre como los demás hombres y no sufrió y murió como expiación por nuestros pecados. En tal opinión, el nacimiento virginal de Cristo, la deidad, la muerte expiatoria, la resurrección y la ascensión son negados.
Cuarto, el liberalismo cree que así como Cristo difiere de otros hombres sólo comparativamente y no de manera absoluta o sustantiva, tampoco el cristianismo difiere de otras religiones. Es una, quizás una de las más importantes, entre las diversas religiones del mundo, todas las cuales provienen de la misma fuente básica. Por lo tanto, el esfuerzo misionero de la iglesia no debe apuntar a convertir sino a promover una fertilización cruzada de ideas para el diálogo y el enriquecimiento mutuos. La fe cristiana no es ni única ni pretende ser universal. Así, el mandato misionero de la iglesia en todo el mundo es negado.
Por último, el liberalismo afirma que la Biblia no era un registro divino de la revelación, sino simplemente un registro humano de las experiencias religiosas de una nación y un pueblo. Por lo tanto, pocas declaraciones o credos doctrinales son fundamentales para el cristianismo. Las cosas de importancia duradera y digna de salvación en el mensaje cristiano fueron las enseñanzas morales y éticas de Jesús. Aquí, la Biblia es vista solamente como una colección de escrituras humanas. No es la Palabra divinamente revelada de Dios. Es simplemente un registro histórico, no una Palabra reveladora. Así, la autoridad de la Escritura es negada. [1]
Con lo antes expuesto, nos damos cuenta que el liberalismo teológico, es una forma de agnosticismo que ataca directamente las doctrinas fundamentales de la fe cristiana. Por lo cual debemos tener cuidado con los libros que leemos, no sea y nos encontremos leyendo un teológo liberal, que niega la Caída, la historicidad de Adán y Eva, el nacimiento virginal de Cristo, etc.



[1] Tomado de http://www.seedbed.com/5-marks-of-theological-liberalism/ , el autor del artículo es James V. Heidinger II, metodista, presidente y editor de "Good News"